Se fue Atlanta, nos dejó otra serie de las que van directamente a la repisa que ocupan las que nos dejan un gran vacío. Se fueron cuatro temporadas que a veces hasta parecen cada una de una serie distinta y por eso la amamos.

Los que lloramos riendo en su día con Community ya estábamos enamorados de Donald Glover y de una de las mejores parejas cómicas de la historia de la televisión, la que formó junto a Danny Pudy. A día de hoy todavía hay días que mi cabeza sigue escuchando la melodía de “Troy and Abed in the morning”. Glover dejó la serie en la quinta temporada, cogió toda su experiencia como guionista en Rockefeller Plaza y se puso a parir Atlanta.

Borja Peinado

Borja Peinado

Redactor

A decir verdad, el concepto primigenio no suponía ninguna revolución. Un joven sin rumbo en la vida se propone llevar a su primo rapero a la cima de la música siendo su manager, una historia de camino al éxito. En realidad, las historias de perdedores ascendiendo llevan siendo el motor de muchas series de comedia en los últimos años, Girl Boss, Crashing, Haters Back Off…La fórmula no es nueva, así que el camino que recorre el héroe, o héroes en este caso, tiene que ser distinto y especial, y en el caso de Atlanta, si algo no se le puede achacar es la falta de originalidad.

La primera temporada, más convencional por así decirlo, está más centrada en Earn (Donald Glover), el aparente protagonista que debe aprender a ser manager en la industria de la música. Puede que sea la única en la que Earn tiene más peso, aunque va sentando las bases de la coralidad de Atlanta, que creo que en el fondo está protagonizada por sus cuatro personajes a partes iguales.

Zazie Beetz da vida a Van. No se puede entender el personaje de Earn sin Van. Sus vidas quedaron unidas para siempre por Lottie, su hija en común, pero la conexión va mucho más allá. Los capítulos dedicados a Van en solitario son sencillamente maravillosos, es un personaje tan bien construido que hipnotiza.

Brian Tyree Henry es “Paper Boi”, el primo Alfred. Un rapero anómalo cansado de la losa que es ser negro en EEUU. Ojo a este actor, porque ya tiene nominación al Óscar por Causeway y encaja en cualquier registro, es un portento.

El póker lo completa Darius, interpretado por Lakeith Sanfield. Es el fiel escudero de “Paper Boi”. Este personaje es un enigma, poco a poco nos van soltando pildoritas sobre él y cada vez crece más su carisma en pantalla. Creo que si pudiese elegir un spin off de la serie sería el suyo. Sanfield es ya una estrella que hemos visto, por ejemplo, en Puñales por la espalda. En realidad los cuatro actores protagonistas son ya grandes en cine, pero yo lo que quiero es que sigan haciendo proyectos juntos, ojalá lo veamos.

El rap y la industria de la música no es más que un mcguffin para tratar la situación social y política del colectivo afroamericano, verdadero eje de la historia. La crítica se funde con el humor ácido, el surrealismo y el realismo mágico que, poco a poco, va inundando muchas de las historias de Atlanta para elevar la serie a un nivel muy muy alto. A mucha gente le recordará a Jordan Peele, y tiene mucho de él, pero es mucho más, la serie tiene su propia voz y eso hoy en día es difícil de encontrar. Como ya hemos dicho, podríamos ver cada temporada como independientes una de la otra, lo episódico no supone ninguna atadura. La segunda entrega va soltándose cada vez más para fundirse con otros géneros como el suspense. La tercera, que narra una gira por Europa, a veces directamente no tiene ningún sentido y por eso es tan buena. El pastiche de géneros es tal, que tenemos hasta capítulos sin conexión alguna con la trama en un universo distópico e irreal, pero que según algún guiño podrían estar transcurriendo en el mismo mundo que habitan nuestros protagonistas. La última entrega va dirigiéndonos a la despedida poco a poco, con gamberradas como un Mockumentary sobre Disney y Goofy, capítulo que, por cierto, no entiendo como el gigante de la animación ha permitido que se emita. Recordemos que Atlanta pertenece a FX, que a su vez pertenece a Disney, de ahí que sea en esta plataforma donde podemos verla. El final de la serie, en mi opinión, es ya uno de los mejores de la historia seriéfila, no podía ser de otra forma.

Que los personajes y las historias estén tan bien escritas es fruto de una sala de guionistas muy diversa. Que Atlanta a veces sea casi autoral cinematográficamente hablando es culpa de Hiro Murai, socio de Donald Glover en esta aventura. Murai es quien lleva gran parte del peso en la dirección y no hay producción a la que se acerque que no sea interesante, ya sea también dirigiendo como en Station Eleven o en Barry o produciendo como productor en The Bear.

Es cierto que puede que en España la serie no haya terminado de hacer todo el ruido que merece su calidad, suele pasar. A los fans  nos queda algo a lo que acudir cada cierto tiempo y volver a ser felices siendo infelices en la ciudad en la que nació aquella marca de bebida gaseosa ligeramente conocida.