LORD MALVO

Cuánto Cuesta

Autoproducido

Noviembre 2025

Fernando Tello

Fernando Tello

Redactor & Photo

Con su segundo trabajo, ‘Cuánto Cuesta’, Lord Malvo da un paso decisivo hacia la madurez. La banda malagueña deja atrás la furia juvenil y las distorsiones de su debut para adentrarse en un sonido más reposado, elegante y repleto de matices. El disco, producido por Álex Fernández (Vera Fauna, Lori Meyers) y grabado por Raúl Pérez en La Mina, respira la calidez analógica y el detalle artesanal de quienes buscan un lugar propio dentro del panorama alternativo español.

Desde sus primeras notas, el álbum deja clara su filiación con el funk de los setenta y con el rock argentino de los clásicos, aunque filtrado por una sensibilidad contemporánea. Los bajos profundos y los pianos eléctricos construyen un paisaje sonoro de ritmo cadencioso y melancolía contenida, mientras las guitarras, crudas y directas, mantienen la tensión justa para que las canciones no se deslicen del todo hacia la derrota. Hay ecos de Spinetta, de Charly García, pero también de la psicodelia suave de Vera Fauna o del pop introspectivo andaluz que cada vez gana más espacio en la escena.

Las letras son el corazón del disco. Lord Malvo habla de la madurez como renuncia, del trabajo como trampa y de la amistad como refugio que se disuelve con el tiempo. Temas como ‘Cuánto cuesta’, ‘Los años vuelan’ o ‘La Champions’ ponen en palabras esa sensación generacional de cansancio vital que se asume sin tragedia, con una sonrisa resignada. El grupo sabe reírse de sí mismo sin caer en el cinismo, y ahí reside gran parte de su encanto. La producción de Álex Fernández se hace notar en cada rincón: capas de teclados que envuelven, guitarras que suenan a madera, bajos con cuerpo y una mezcla cuidada que invita a escucharlo entero, sin prisas. Es un disco para una tarde de otoño, para dejarse caer en el sillón y pensar en los próximos diez años, como quien se reconcilia con el paso del tiempo. ‘Cuánto Cuesta’ es, en definitiva, una obra madura y honesta, que no necesita levantar la voz para hacerse oír. Lord Malvo consolida su identidad con un álbum coherente, íntimo y bello en su derrota tranquila. Porque crecer, al fin y al cabo, también cuesta.