Francisco Serrano

Redactor

Fernando Tello

Redactor

Como todos los años las confirmaciones del Sonorama Ribera siempre nos sorprenden. Los grandes nombres que forman ese cartel son los que van a congregar a más gente. Aranda de Duero se llenará, seguro, para ver a Crystal Fighters, The Vaccines, Love of Lesbian y muchos más. Pero lo realmente atractivo del festival siempre son esas pequeñas bandas que para muchos completan el cartel, pero que para nosotros hacen del Sonorama uno de los mejores escaparates para beber y degustar la mejor música nacional del momento. 

El jueves comienza oficialmente el Festival con todos los escenarios, en el nuevo recinto, a pleno rendimiento. Y tendremos una buena ración de bandas que esperemos no se queden olvidadas en el cajón de “ya los veré en otro memento, es que coinciden con…”. Con quién, con quién ya has visto diez veces y vuelven a repetir ese último show de hace tres meses.

Ya estamos aquí para convencerte de que veas a esos nombres pequeños como CRUDO PIMENTO que estará el jueves con su fusión de rock industrial-experimental con tradición, hecha desde la más absoluta libertad. Con estos ingredientes básicos el directo de Crudo Pimento se convierte en una experiencia única. Un incendiario directo en el que el dúo formado por los murcianos Frutos e Inma Gómez exhibe instrumentos auto-fabricados y se entregan totalmente a la crudeza y la originalidad mezclando flamenco, blues, jazz  o reggae con su oscura visión del rock industrial. Su último disco, “Pantame”, puede ser el más accesible de todos si bien logra mantener la intensidad, la crudeza y la originalidad que les hace indispensables en la escena musical de este país.

La banda de Pontevedra IGLOO es ya un clásico dentro de la escena independiente nacional. Muchos cambios en su formación con un punto en común. Beni Ferreiro es el alma del grupo. Guitarras afiladas y música anlosajona, con letras en castellano es lo que podremos disfrutar en su puesta en escena. Hace unos años fueron ellos los encargados de dar forma a ese proyecto en el Sonorama en el que disfrutamos de “Ok Computer”. Seguro que ahora con sus temas, nos hacen vibrar igual en el festival Arandino.

La banda madrileña LÍGULA nos hará emocionarnos en el Sonorama con su segundo trabajo recién sacado del horno. “El Aire Antes Del Viento” ha sido publicado por Hook Ediciones Musicales y en él muestran sus ganas por hacer algo diferente y seguro que van a hacer las delicias de los que estemos en su concierto. Siete son los integrantes que se subirán a ese escenario, con múltiples instrumentos y sus referencias hacia un folk puro, con algo de post-rock e incluso unos toques de jazz y algo de electrónica. Con esa receta no podremos faltar a su puesta de largo en el festival de Ribera. Lígula es una banda con mucho futuro y sólo les falta rodaje en el escenario y creerse que pueden ser algo más en nuestro panorama musical.

Yo creo que el concierto de YOGHOURT DAZE debería petarse hasta que no entrara nadie más. Lo digo como lo siento, quizás desde la nostalgia. Después de 15 años sin decir nada, los madrileños han vuelto a fabricar un puñado de canciones enlatadas en un EP de cuatro temas. Los noventa son los que les auparon a convertirse en una banda de culto del grunge nacioanal. Ahora después de que sus caminos se separaran en pos del avance personal de cada uno de sus miembros, ha llegado el momento de volver a juntarse para mirar hacia delante, cerrando ese “Icarus”para abrir “Telémaco”. Será un momento muy esperado el ver a los Yoghourt Daze, y esperemos que vuelvan a rememorar sus temas de antes con la experimentación de ahora. Bolazo seguro.

Si os parece poco lo del jueves, el comienzo del fin de semana viene con bola extra. Las gallegas AGORAPHOBIA fueron uno de los grupos emergentes más importante de nuestro país en el pasado 2018.  Su debut homónimo contiene diez auténticos pildorazos mediante los cuales nos trasladan a las raíces del grunge de guitarras distorsionadas que tanto gusta en esta redacción. Una batería clara y contundente y un bajo afilado, acompañados de una voz cálida y potente se unen a esas guitarras y confirman la propuesta de las Agoraphobia, propuesta que en directo se agiganta gracias a un potente y solvente set-list que ya querrían muchos grupos.

Desde Murcia llegan LEBOWSKY para saldar una cuenta pendiente con el festival de Aranda de Duero. El año pasado causaron baja a última hora y esta edición vuelven para poder disfrutar del mágico momento de subirse a uno de los escenarios del Sonorama-Ribera. “Turntable” es su primer disco. Un disco fastuoso, que viaja por los mares de la psicodelia dibujando sus contornos con el rock progresivo que da energía a la formación. Ahora vienen con un EP “Ufo” debajo del brazo. Con las mismas señas de identidad desde su formación, será el Escenario Ron Negrita el que se llenará de magia entrada la noche de ese viernes.

Y seguro que llega la hora de ver a otro grupo algo más que de culto de los noventa. Esto es café para los muy cafeteros, como diría mi ciudadano favorito. Creo que estamos ante una de las bandas que sufrió un poco el desamor y la ignorancia de lo que en su momento fueron, porque lo fueron, unos auténticos pioneros de lo que era la música alternativa española. Otros recogieron el fruto que VANCOUVERS plantaron en su momento. A ellos les toca ahora, en su retorno, por lo menos tener la admiración de los que lo hicimos en su momento y de algunos más. Se recupera la formación con la inconfundible voz de Marta Romero, la genialidad de Juan Santaner y el bajo de Ángel Cubero, después de el final de L.A. Y el baterista más punk del mercado. Kiki Tornado es un genio y así lo demuestra en Vancouvers. El «Grunge» está de moda y las canciones de los de Malasaña siguen siendo auténticos trallazos que han envejecido de la mejor manera posible. A quien se pierda a los Vancouvers se le pone falta. Y es que volver a cantar “King Disaster” puede ser muy épico.

Integrantes de Fuckaine, Las Odio y de las extintas Agnes son las que han formado ahora RAYO. Una mezcla de Dream-Pop y Noise-Rock cantado en castellano. Instrumentación algo ruidosa, con algo de distorsión y una melodía vocal un poco más pop y con un sonido más etéreo. Lo que si que tenemos muy claro es que queremos verlas en lo que de momento parece uno de sus puntos a examinar, el directo. Las bases están, y se encuentran muy desarrolladas, en una de las bandas que vienen a quedarse con parte del futuro de la nueva música nacional.

Y la verbenita de LOS VINAGRES viene directa de La Palma para hacerse un hueco en la plaza del pueblo. El Rock Volcánico llega a repartir lava calentita en el fresquito mesetario. Los Vinagres son pura energía, con sus mezclas de sabores y sonidos. El power-trio no te deja indiferente y seguro que demuestran lo que valen, como lo así lo hicieron en su primera oportunidad, teloneando a los Guadalupe Plata en esa noche en la Sala But en la que dejaron a más de uno ojiplático, con la nueva salsa de Los Vinagres. Ellos son blues, rock, latinada y sobre todo, tienen una raíz Canaria que les rebosa por todos los lados. Ya pudimos disfrutar de su directo muy cerquita y nuestro gran Nacho Bravo nos lo contaba así.

Para el sábado la cosa está menos lucida y elegimos a dos bandas que seguro que nos van a parecer deliciosas. La chilena afincada en Valencia, SOLEDAD VÉLEZ, llegará al Sonorama para continuar la gira de su cuarto disco «Nuevas Épocas», que tan buenas críticas ha cosechado.  Una elegante propuesta de pop y electrónica con temas tan celebrados como “Pa’ Siempre”, “Cuando me dices que no”, “Esta noche”, “Flechas”, “Cromo y Platino” o las explosivas “El Poder” y “Ven para acá”. Su concierto te resultará intenso y bailable gracias a unas canciones que ganan en expresividad y nervio sobre el escenario. Además con el cambio al castellano la chilena consigue transmitir a través de su música de una forma más directa y luminosa, lo que expande y mejora la experiencia de sus directos.

THE REBELS es, desde sus comienzos, una banda con un sonido muy frenético y primitivo, con unas melodías muy pegadizas y con unos estribillos potentes y fáciles de recordar. Alex Gallardo es el alma de la banda y marca, con su particular voz, un hito diferenciador que se nota y mucho en un directo muy explosivo. Porque ese es uno de sus puntos fuertes, la potencia que muestran en sus directos. Su tercer disco, “Mafia”, es puro rock con tintes de punk, el que te da la madurez y el decidir que quieres hacer lo que te da la gana, sin complejos. Ahora acaban de publicar un nuevo EP con dos temas y eso es lo que nos presentaran en los escenarios de Sonorama Ribera.

Y el final del festival llegará con un domingo cargado de perlas que van a hacer vibrar las plazas de Aranda de Duero. NIÑA COYOTE ETA CHICA TORNADO están de moda. Pero es que es normal. El ser un dúo es peculiar en nuestro país, y además están proliferando esas bandas sencillas. Si los White Stripes nos mostraron que se podía, y los Black Keys lo certificaron, aquí contamos con los Cala Vento o con los Bengala dando el callo. Los vascos están rompiendo moldes. Koldo Soret destroza los tímpanos del personal con sus múltiples amlis, octavadores y cacharros varios para parecer que el escenario está lleno de guitarras deslumbrantes. Riffs imposibles y melodías de ensueño es lo que forma para que Úrsula lo rompa con sus ritmos en las cajas de su batería. Vienen a presentar su tercer trabajo “Aitzstar” con Falkner, como garantía, en la producción. Marcados quedan como imprescindibles en este 2019 en el Sonorama.

TREPÀT hacen acto de presencia allá por el año 2014. Dos discos son su carta de presentación, y aunque desde hace cuatro años no tenemos nuevo material, es una banda a la que siempre hay que tener en cuenta. Su primer trabajo consigue una legión de adeptos a base de brillantez, algo oscura, pero con un magnetismo que te atrapa sin posibilidad de reversión. Podemos estar ante una banda de múltiples influencias, que nos trasladan por las zonas Kid A de Radiohead o la instrumentación de los Einstürzende Neubauten. Y eso pasando por The Cure o los Echo and The Bunnymen. Con esa carta de presentación no podemos negarnos a esperar que el domingo puedan demostrar que tenemos Trepàt para rato.

Lo que está claro es que podemos vivir un Sonorama-Ribera sin grandes nombres. Es aquí, en los pequeños nombres donde un festival adquiere valor y el de Aranda pasa con nota todos estos puntos. Y recordad, la vida es lo que pasa entre Sonorama y Sonorama.