SLEAFORD MODS

The Demise of Planet X

Rough Trade

Enero 2026

Fernando Tello

Fernando Tello

Redactor & Photo

Hay discos que no buscan convencer ni seducir, sino reflejar con crudeza un estado de cosas. The Demise of Planet X pertenece a esa categoría. En él, Sleaford Mods no reinventan su fórmula, pero sí la tensan hasta encontrar nuevas grietas por las que se cuelan el desencanto, la ironía cansada y una inesperada dimensión emocional. El resultado es un álbum que suena a final de ciclo, aunque no necesariamente a despedida.

Desde sus primeras referencias, el dúo ha construido un relato sonoro basado en la fricción entre palabra y ritmo: bases austeras, repetitivas, casi funcionales, sobre las que Jason Williamson escupe observaciones tan mordaces como incómodamente cercanas. En este nuevo trabajo, esa arquitectura sigue intacta, pero aparece envuelta en un tono más reflexivo. El antagonismo sigue ahí, aunque menos explosivo; la rabia ya no es urgente, sino persistente, como un zumbido de fondo.

Musicalmente, el disco se mueve entre el electro minimalista, el post-punk despojado y una relación cada vez más evidente con estructuras heredadas del hip hop. Sin embargo, hay una voluntad clara de abrir el marco. La presencia de voces invitadas no funciona como simple reclamo, sino como contrapunto narrativo. En “Elitest G.O.A.T.”, la colaboración con Aldous Harding introduce una fragilidad melódica que desarma el habitual tono cínico del grupo, generando una tensión extraña entre dureza y delicadeza. Algo similar ocurre en “No Touch”, donde Sue Tompkins transforma la sequedad rítmica en un espacio casi íntimo, sin restarle incomodidad al discurso.

Entre los momentos más sólidos destacan “Megaton”, que recupera la función física del ritmo como vehículo de protesta, y “Bad Santa”, donde el sarcasmo político vuelve a ocupar el centro sin necesidad de subrayados. No todas las piezas, sin embargo, alcanzan ese nivel de impacto. En la segunda mitad del álbum, algunas ideas se alargan más de lo necesario y el recurso a patrones conocidos resta sorpresa, dando la sensación de que ciertas canciones existen más por coherencia estética que por verdadera necesidad expresiva.

Aun con esos altibajos, The Demise of Planet X se sostiene como un retrato honesto de un grupo que ha decidido no suavizar su mirada, pero sí hacerla más compleja. No es el disco más inmediato de Sleaford Mods, ni probablemente el más icónico, pero sí uno de los que mejor resume su momento vital y artístico: menos incendiario, más consciente, igual de incómodo. Un trabajo que no pretende ofrecer respuestas, sino insistir en que el ruido sigue ahí, incluso cuando parece que ya nos hemos acostumbrado a él.