Hay bandas que se dan a conocer en un estudio y otras que se curten primero encima de un escenario; Punch Drunk pertenece claramente al segundo grupo. El cuarteto de Freehold (Nueva Jersey) acaba de publicar su EP debut, homónimo, ya disponible en Spotify y Apple Music, tras meses moviéndose por salas y garitos de la escena local que le han servido de rodaje antes de entrar a grabar.

De las canciones que componen el disco, «Harmonium» se ha convertido en el corte que mejor resume las intenciones del grupo: un estribillo que se pega a la primera escucha y una melodía capaz de sostener por sí sola una actuación en directo. No es casualidad que el tema haya empezado a circular con fuerza en el circuito de Nueva Jersey antes incluso de la salida oficial del EP; es habitual que las bandas de raíz garage construyan su reputación así, canción a canción, sala a sala.

Musicalmente, Punch Drunk se mueve entre el garage rock y el psicodelismo, un territorio que comparte con referentes como Thee Oh Sees, Queens of the Stone Age o Black Sabbath, y en el que la crudeza de las guitarras convive con pasajes de mayor densidad instrumental. Es una fórmula que funciona especialmente bien en vivo, donde la energía del grupo encuentra su hábitat natural.

Con el EP ya en la calle, el siguiente paso lógico pasa por capitalizar el ruido generado por «Harmonium» para saltar del circuito local a escenarios más amplios. Si el resto de canciones del disco mantienen ese pulso, Punch Drunk tiene delante una ventana de oportunidad que pocas bandas emergentes consiguen abrir tan pronto.