¿Qué ocurre cuando uno daba por hecho que sería famoso y moriría a los 27, como sus ídolos, y al final no pasa ninguna de las dos cosas? Esa es la pregunta que plantea «27 CLUB», el último disco de Knight Station, trío de garage rock de Lakeland (Florida). El álbum reflexiona sobre qué significa no seguir la trayectoria de «vive rápido, brilla fuerte» de figuras como Kurt Cobain, Amy Winehouse o Jimi Hendrix.
En lo sonoro, el grupo ha bebido de Jack White, The Strokes y Arctic Monkeys para construir un garage rock de riffs y de instrumentos en directo, crudo y sin maquillaje. Ellos mismos se sitúan en algún punto entre el buen Weezer y el mal Weezer, una autodefinición con humor que resume bien su carácter desenfadado.
El tema destacado, «Writing in a Book», es quizá el más confesional del disco. Su autor admite que, mientras escribía el álbum, temía que a la gente no le gustara, pero sobre todo temía que ni siquiera le importara. Esa duda, la de si volcarse por completo en un trabajo servirá para algo, es el hilo emocional de la canción.
Musicalmente, la pieza se apoya en la guitarra de riff bluesero de los primeros White Stripes y en el aire de western espagueti de la época de Clint Eastwood, dos referencias que dan al tema un aire polvoriento y teatral. Es una buena forma de entrar en un disco que, con humor y una buena dosis de vulnerabilidad, trata sobre las expectativas que nos ponemos y sobre lo que queda cuando no se cumplen.






