La semana pasada tuvimos la oportunidad de conversar largo y tendido, en una videollamada, con Clark Hamilton, multiinstrumentista y compositor estadounidense que, pese a su juventud, cultiva ya una discografía más amplia y variada que la de algunos artistas consagrados.

Hamilton vive actualmente en Athens, Georgia, y publica música bajo el nombre de klark sound desde 2019. Sus dos LPs más recientes, This Is Music (2025) y What Is Music (2024), muestran dos caras muy distintas de su personalidad artística: el último, un trabajo completamente acústico de guitarra y voz; el anterior, un despliegue de instrumentos, arreglos y capas. Ambos comparten, eso sí, el sello de klark sound: canciones de fondo complejo pero melodías pegadizas, letras que reflexionan sobre la identidad y el aprendizaje que conlleva crecer, y un universo de influencias que va del pop de los años 60 al actual, con guiños a la música popular brasileña de los 70.

Además, Clark Hamilton también es uno de los cuatro integrantes de Improvement Movement, banda de Atlanta con dos discos publicados y un tercero previsto para este 2026.

1. El proceso compositivo.

“If you want to learn how to write songs, you got to learn how to listen to yourself first.”

Celia Martín

Celia Martín

Redactora

Martín Cervera

Martín Cervera

Redactor

Celia Martín [revistaindie]:  Buenos días, Clark. Martín y yo estamos realmente impresionados por la cantidad de música que has publicado en tan poco tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de tu trabajo es en solitario. Nos fascina tu forma de componer, y nos gustaría empezar la conversación por ahí.

Sabemos que empezaste a tocar la guitarra alrededor de los 10 años y que comenzaste a escribir canciones en el instituto, pero ¿hubo algún descubrimiento musical o alguna experiencia concreta que te empujara a dar el paso y empezar a escribir tus propias canciones?

klark: No hubo realmente un momento concreto. Siempre he sido una persona muy expresiva, y además me gusta trastear con las cosas. De hecho, ahora arreglo mi propio equipo y trabajo reparando amplificadores y ese tipo de cosas. Así que componer fue, en cierto modo, el siguiente paso natural: empecé a construir cosas y, al mismo tiempo, a conectar más conmigo mismo a nivel emocional a medida que iba creciendo y conociendo a otros compositores, sobre todo desde que me mudé a Georgia.

No hay una fórmula mágica para componer, y eso es precisamente lo que me gusta. Diría que ha sido un lento camino hacia la obsesión por seguir creando.

Celia Martín [revistaindie]: Entonces, ¿ya estabas experimentando con equipo musical incluso antes de empezar a componer?

klark: Sí. Cuando estaba en el instituto, un amigo me enseñó a grabar en GarageBand, ya sabéis, la típica historia. Al principio era un completo novato, así que me obsesioné bastante con la parte técnica para grabar mejor. Eran los primeros años de YouTube y, claro, hoy Internet es casi una distracción constante. Hay demasiada gente diciéndote cómo deberías hacer las cosas, y creo que tuve suerte de poder descubrir más por mi cuenta.

Todo fue pasando simultáneamente: mejoré grabando, me interesé cada vez más por la composición y, gracias a eso, también aprendí a tocar un montón de instrumentos. En el instituto conseguía instrumentos prestados de mis amigos y aprendí a tocarlos así. He sido muy afortunado, también hoy en día: en cada casa en la que vivo tengo mi propio equipo y, además, trabajo en una escuela de producción de audio llena de estudios de grabación.

Martín Cervera [revistaindie]: Para mí es interesante que la base de tus canciones suele ser siempre la guitarra, su tono y tu voz. No son aspectos técnicos o de producción, sino simplemente el sonido del instrumento y la manera en la que juegas con las capas.

klark: Wow, gracias. Creo que incluso antes de grabar o de empezar a componer, lo que realmente me gustaba era tocar la guitarra. Así que, en el fondo, por mucho que disfrute grabando, lo que más me gusta es cantar, tocar y la experiencia física de interpretar música.

En aquella primera etapa tenía amigos que se dedicaban a crear bases musicales y paisajes sonoros, pero a mí no me interesaba pasar tanto tiempo delante del ordenador. Prefiero grabar todo en una sola toma, intentar reproducir la sensación de que soy una banda completa, contar tres, dos, uno y tocar la canción. Por eso, antes de grabar nada, casi siempre compongo el tema entero, lo tengo todo en la cabeza.

Por desgracia, no leo partituras muy bien —soy guitarrista, ya sabéis—, pero creo que lo que se escucha tiene mucho que ver con el esfuerzo por preservar la experiencia de la interpretación real cuando grabo.

Y luego hay otra cosa. Desde que entré en Improvement Movement y empecé a ver el otro lado de la música grabada, cómo puedes ganarte la vida como músico hoy en día… Haces un disco increíble, sí, pero luego tienes que salir a tocarlo en directo. La gente compra entradas, camisetas o lo que sea, así que tienes que ser capaz de interpretar lo que has grabado.

Por eso ahora, incluso cuando hago música en solitario, siempre pienso en el directo. Tiene que ser algo que pueda tocar. Y además, soy una persona muy emocional: intento transmitir cómo me siento con mi música, y eso es mucho más fácil fuera del estudio, sin pensar en lo técnico, simplemente tocando tu instrumento.

Celia Martín [revistaindie]: ¿Sueles empezar las composiciones en la guitarra?

klark: La mayoría de las veces, sí. A veces también con el piano, pero si me vas a contratar como músico de sesión, seguramente querrás que toque la guitarra, porque es lo que mejor se me da.

Es curioso: se supone que voy a dar un taller de composición próximamente. He dicho que sí, pero lo cierto es que nunca he analizado de verdad mi propio proceso.

Celia Martín [revistaindie]:  Qué interesante, porque justamente íbamos a preguntarte si tienes algún truco compositivo que te ayude a sacar tantas ideas originales.

klark: Para componer, en mi caso, casi siempre empiezo con la guitarra, porque tengo mucha soltura con ella. He tocado jazz y muchos estilos distintos, así que no necesito pensar en lo que estoy haciendo, puedo simplemente escuchar.

Con el canto me pasa algo parecido. He cantado desde niño, me pasaba todo el día aprendiendo canciones de Led Zeppelin. Así que el proceso es lo suficientemente sencillo para mí como para mantener viva la inspiración, que al final es el objetivo principal de cualquier obra artística: permitirte estar inspirado y no juzgarte en los primeros momentos de la creación.

Sinceramente, es mi parte favorita de todo el proceso, ese instante en el que surge una idea. Siento que soy un explorador dentro de mi propio proceso creativo, y la guitarra me permite exactamente eso.

Celia Martín [revistaindie]: Aunque, al mismo tiempo, si compones con un instrumento que no controlas tanto, a veces te da más libertad, porque no estás pensando en la teoría.

klark: Sí, totalmente. O cambiar de afinación la guitarra. Toco en muchas afinaciones abiertas, y así se convierte en una experiencia cinestésica, o auditiva y cinestésica a la vez.

Es curioso cuando te piden enseñar composición, porque no es que sea algo imposible de enseñar, pero es un poco como cocinar. Para aprender a cocinar, primero tienes que aprender a saborear. Si quieres aprender a escribir canciones, primero tienes que aprender a escucharte a ti mismo.

Celia Martín [revistaindie]: Ese es un punto muy interesante. Y también lo de no juzgarte en el nacimiento de la idea, porque ahí es donde mucha gente se rinde.

klark: Sí, cien por cien. Yo conservo todas mis demos, desde que tenía 10 años, en algún ordenador de casa. Al menos puedo sacarlas y decir: mira cuánto he cambiado. Y eso también es muy alentador. Así que creo que es fundamental ser abierto con uno mismo.

2. La experiencia de banda.

“I’m making the music I want to hear. I’m chasing that excitement for myself.”

Celia Martín [revistaindie]: Antes comentabas que te imaginas todos los arreglos en tu cabeza antes de ponerte a grabar, y además tu banda no responde a la formación clásica de batería, bajo y guitarra. Hay flauta travesera, saxofón, vibráfono… ¿tenías esos instrumentos en mente desde el principio o fuiste encontrando a las personas adecuadas por el camino?

klark: Un poco las dos cosas. Mi banda ha pasado por muchísimas formaciones, y cuando surgió esa en concreto, era la primera vez que les pedía a otras personas que tocaran música que yo había compuesto.

De repente, iban apareciendo músicos en mi vida que tocaban instrumentos que yo no había imaginado antes. Empecé a pensar algo así como: quiero que la flauta haga esto, porque había conocido a un chico que quería cantar en la banda y también tocaba la flauta. Así que la flauta se volvió una opción real cuando componía.

En aquella época no me ponía límites. Componía en casa y añadía cualquier instrumento que se me ocurriera. Luego llegábamos al ensayo y tenía que adaptar las canciones a los instrumentos reales que había. Jordan Bonator, la vibrafonista, me ayudó mucho a aprender a hacer arreglos, porque tenía experiencia en composición. Con ella aprendí a escuchar de verdad las partes de esos instrumentos y a integrarlas en mis siguientes composiciones.

A partir de Betacam EP (2020) empecé a componer específicamente para esa formación, y de ahí salió algo muy maximalista, con muchísimas capas. Hoy en día me parece casi una locura pensar que esos fueron mis comienzos. Quizá habría tenido más sentido empezar como un trío e ir sumando gente poco a poco.

Pero la vida es impredecible y vas aprendiendo sobre la marcha. Creo que en ese momento no era consciente de lo que tenía: una banda de músicos increíblemente talentosos, dispuestos a tocar mi música. Fue muy divertido.

Celia Martín [revistaindie]: ¿Escribías sus partes?

klark:  A veces sí las escribía, y otras simplemente las cantaba y ellos las sacaban así. En el caso de Jordan Bonator, muchas veces extraía las partes de vibráfono directamente de mi guitarra o del piano. Siempre le digo a la gente que mi música es básicamente guitarra en todos los instrumentos, porque la parte de la guitarra define todo lo que ocurre alrededor.

Martín Cervera [revistaindie]:  Clark, ahora que estamos hablando de las diferentes fases en la composición musical, quería preguntarte algo. Me da la sensación de que, independientemente del contexto, tanto en tus canciones más maximalistas como en las más minimalistas, tienes una gran capacidad para mantener la originalidad y la frescura. A veces es a través del arreglo, otras de la sonoridad… ¿Cómo lo consigues?

klark: Bueno, gracias. Diría que por cada canción que he publicado he dejado cuatro o cinco sin terminar, y creo que la razón principal es que solo algunas me generan una verdadera emoción.

Para ti, como oyente, quizá eso se reconoce como ese sonido original, el “klark’s sound”, mi sensibilidad armónica o mi sentido melódico. Pero yo lo experimento como esa emoción real. Me surge el pensamiento de: nunca he escuchado esta banda antes. Quiero encontrar esa banda que no existe, así que la creo para mí. Estoy persiguiendo la idea de una canción que quiero escuchar y que todavía no existe.

Todo el mundo tiene influencias, y no se puede decir que yo sea una persona verdaderamente original. Todo lo que he escuchado en mi vida influye en mi forma de componer. Pero no trato de imitar a otros artistas; al contrario, intento estar completamente vacío de referencias cuando compongo. Trato de ser honesto y reflejar esa emoción, sin pensar si es demasiado complejo para quien lo escuche, o demasiado complicado de tocar. Solo pienso en cómo me hace sentir en ese momento.

Y si durante ese proceso me mantengo fiel a mis sentimientos, la canción que resulta suele ser bastante original y única, precisamente porque no me he impuesto ningún límite.

En realidad, todos los métodos son válidos. Algunas de las composiciones más importantes de la historia, como muchas obras de música clásica que me encantan, probablemente se crearon de una forma tremendamente técnica. Pero una vez encuentras tu propia manera de hacerlo, es algo extraño, casi como una droga.

Del mismo modo que hay personas que se sientan durante horas a practicar su instrumento (escalas y técnica) y lo disfrutan porque cada vez están un poco más dentro de la música, escuchando y respondiendo al mismo tiempo, a mí me pasa algo parecido con la composición. Es como una danza iterativa infinita.

También me permito descansar. No todos los días te despiertas con buenas ideas, y eso genera frustración. Pero he encontrado formas de gestionarla: tocando canciones que escribí hace tiempo, construyendo equipo, o haciendo algo completamente distinto.

Tiene que haber un equilibrio. Porque si practicas muchas escalas, vas a tocar con más fluidez, y eso te permite tener más ideas; pero al mismo tiempo surgen pensamientos bloqueantes, como que no hay tantas progresiones armónicas “correctas” dentro de una tonalidad, ¿no? Lo mismo ocurre cuando escuchas música que está triunfando ahora mismo: puede servir de inspiración, pero también puede ser frustrante, porque intentas imitar algo que no eres. Es un arma de doble filo.

Al componer, tienes que aprender a detectar esos pensamientos y cambiar tu perspectiva en cuanto aparecen, o simplemente parar y descansar un rato. Por eso creo que componer es un estilo de vida: te obliga a gestionar una enorme cantidad de emociones.

Celia Martín [revistaindie]: ¿Y cómo es el proceso con Improvement Movement? ¿Componéis de forma colaborativa?

klark: Sí, es muy divertido. Es agradable rodearte de gente que comparte tus valores. Gustos distintos, pero los mismos valores.

A veces componemos en parejas, otras los cuatro juntos, y en otras ocasiones alguien trae una idea inicial. Pero hay muchísima comunicación, y todos priorizamos hacer la mejor música posible para la banda. Cuando existe eso, realmente nada puede ir mal: no hay respuestas incorrectas.

Creo que lo más difícil de componer en grupo es mantener una coherencia emocional a lo largo de toda la canción, o incluso durante todo el proceso creativo. Pero cuando estamos de acuerdo en la emoción que queremos transmitir, cuando todos la entendemos —o incluso decidimos construir una canción alrededor de una experiencia común, como la historia de un amigo—, no hay límites.

La colaboración es algo que se me ha ido dando mejor con el tiempo. Y cuando he encontrado personas seguras de sí mismas, sin ser arrogantes, es cuando podemos crear ese espacio de conexión y protegerlo como si fuera sagrado. Porque si todos quieren dejar su marca en la canción, eso puede interferir con la emoción pura que queremos transmitir.

Es un baile delicado y, desde luego, requiere práctica. Requiere también un cierto tipo de personas y de personalidades.

3. Influencias.

“What I like about Brazilian music is the density yet approachability of it.”

Celia Martín [revistaindie]: También queríamos hablar de tus influencias. Tal vez en Improvement Movement tenéis todos referentes distintos, pero en la banda que compartimos Martín y yo somos bastante frikis de la música de los años 70, especialmente del rock progresivo, y teníamos curiosidad por saber si a ti también te ha influenciado.

klark: Desde luego, me encanta. Aunque cuando la gente me pregunta por mis influencias, suelo contar que, cuando era pequeño, el mismo amigo que me descubrió GarageBand encontró un blog donde un tipo subía recopilaciones de música brasileña grabada directamente de vinilos. Las descargábamos, y para mí eso fue una influencia enorme.

Me gusta la música brasileña incluso desde antes de empezar a tocar la guitarra, pero en aquella época descubrí algunos discos de MPB (Música Popular Brasileña): Burnier & Cartier (1974), y otro de Osmar Milito. Son parecidos a Novos Baianos, pero menos banda de rock, algo más cercanos a Arthur Verocai.

También crecí tocando música de Django Reinhardt con mi padre. Es una música muy “de raíces”, con un repertorio concreto, una tradición clara, una serie de técnicas específicas… Ese sonido de los años 20 fue también una gran influencia en mi infancia.

Y, por supuesto, me encanta Joni Mitchell y toda esa era de cantautores estadounidenses.

Celia Martín [revistaindie]: Vimos en una entrevista antigua tuya, de hace unos cuatro años, que en ese momento estabas enganchado al disco Clube da Esquina, de Milton Nascimento y Lô Borges, y nos llamó la atención porque a nosotros nos encanta ese disco.

klark:  Sí, no sé qué pasa en Brasil… tienen algo en el agua, es increíble. Yo no hago música brasileña, pero estoy muy influenciado por sus ritmos y sus armonías, y sobre todo por su accesibilidad a pesar de su complejidad. Hay muchísimos cambios, muchísimos acordes, pero las melodías son inspiradoras y memorables. Y si no te paras a analizarlo, ni siquiera te das cuenta de lo complejo que es.

Con el tiempo me he dado cuenta de eso, y trato de crear música que tenga una melodía accesible, algo agradable de cantar o de escuchar. Luego la guitarra puede acompañar de una forma más compleja: si quieres profundizar, puedes flipar, pero si no, tampoco te molesta ni te expulsa de la canción.

Últimamente intento ser muy consciente de dónde coloco el maximalismo, de usarlo con intención. Me alegra que os guste también ese estilo de música brasileña, porque me hace sentir que estoy siendo coherente y consistente con la música que hago.

4. Los conciertos.

“When I can actually successfully get across to people via the performance, it feels like I’m contributing to making the world a better place.”

Celia Martín [revistaindie]: Ahora nos gustaría charlar un poco sobre los conciertos. ¿Qué importancia le das al directo? ¿Qué tratas de transmitir al público cuando tocas en vivo?

klark: Depende, de cada concierto se sacan experiencias distintas. Hace poco fui a un concierto de Polyphia; mi novia y yo conseguimos entradas gratis a través de un amigo. Es una locura, porque no es exactamente el tipo de música que yo escucharía, pero la energía del concierto era brutal, a pesar de toda la complejidad técnica de su música.

Y tocando solo este último año, me he dado cuenta de que se me da bastante bien conseguir que una multitud se quede en silencio ante algo bonito. La cosa es que a veces quieres ir a un concierto simplemente para pasártelo bien, y eso también es maravilloso: el éxtasis del público, como me pasó a mí en el concierto de Polyphia.

Pero para mí, ahora mismo, lo más importante es conectar con el público a través de una melodía bonita y de palabras con significado. Este año, cuando la gente se me acercaba después de un concierto y me decía: “esa canción me ha hecho llorar”, “me he sentido de esta manera…”, eso me llega muchísimo, porque muchas veces la música que hago nace de ese mismo lugar, ¿sabéis?

Así que siento que estoy logrando transmitir la experiencia terapéutica que fue para mí escribir esas canciones. Cuando consigo conectar con las personas a través de la interpretación en directo, siento que estoy contribuyendo a hacer del mundo un lugar mejor.

Por otro lado, en la época en la que tenía vibráfono en la banda y todos esos instrumentos, había un punto de querer casi asustar a la gente con todo lo que estaba pasando. Que pensaran: “no sé cómo se baila esto, pero quiero bailarlo”.

Tocábamos la canción What is Progress y casi daba miedo, pero no un miedo como el de un concierto de punk. Porque cuando vas a un concierto de punk o hardcore, el público casi es la banda: estás tocando algo accesible, ruidoso y heavy, la gente se empuja, y todo el ambiente es muy simbiótico.

En mi caso, con canciones como What is Progress, no es tan simbiótico. Yo le decía a mi banda que solo quiero ser como una mano abierta para la gente: “mira, escucha esto, puedes simplemente escucharnos y vivir esta experiencia; no hace falta que la entiendas ni la pienses, solo únete a nosotros en esta locura”.

Así que esas dos cosas; el momento tranquilo, donde puedo transmitir una idea emocional, y el otro momento más neurótico y estridente; son lo que quiero conseguir en directo. Y, obviamente, cuanto más tocas en vivo, más influye eso en cómo compones y cómo grabas.

El año pasado di 125 conciertos, que son muchísimos, lo máximo que he tocado nunca, y eso ha cambiado completamente mi forma de componer.

5 .What is Music vs. This is Music.

“If you want something new to happen, you have to let something die.”

Martín Cervera [revistaindie]: Ahora que hablas de esta habilidad que has descubierto tocando en directo en solitario, queremos preguntarte por el cambio que has dado con tu último disco. Justo después de terminar la mezcla de What is Music en 2024, entras en esta nueva fase con This is Music, una música mucho más desnuda…

Celia Martín [revistaindie]: Es el completo opuesto. Tienes What is Music: portada a todo color, canciones a todo color, cargadas de arreglos. Y luego This is Music: blanco y negro, acústico, en directo, literalmente solo música. Una guitarra y tu voz, ya está. Y resulta especialmente interesante por lo cercanos en el tiempo que están ambos trabajos.

Nosotros sentimos que quizá había cierto cansancio después de un proceso tan largo y demandante como hacer un disco como What is Music, y que eso te llevó a querer hacer simplemente música. Pero quizá también era solo una necesidad de probar algo nuevo.

klark: Tenéis toda la razón. Es muchísimo. El proceso de hacer un disco en el que toco todas las partes, hago la mayor parte de la edición y estoy presente en todo el proceso de mezcla… es una cantidad enorme de decisiones y de energía.

Además, esta pregunta recoge un poco todo lo que hemos estado hablando: liderar una banda, trasladar tu música del entorno de grabación al directo. Yo hice What is Music como siempre he hecho mis discos: componiendo todo, editando todo… Y cuando se publicó,también me encontraba en el punto final de la formación con la que llevaba tocando varios años. Si os dais cuenta, no hay mucho vibráfono ni vientos en el disco.

Y yo quería tocar la música del disco tal y como suena en el disco. Quería tocar el piano en algunas canciones, pero para eso necesitaba otro guitarrista, necesitaba coristas, porque hay muchas cosas que no puedo cantar y tocar al mismo tiempo. Por ejemplo, la canción Movie Theatre es muy divertida de tocar, pero es mucho pedir: pedirle a un guitarrista que se aprenda esa parte súper complicada y además cante otra melodía súper complicada al mismo tiempo… Es casi más fácil contratar a dos personas.

Así que lo que pasó fue que grabé What is Music, quise tocarlo en directo y me di cuenta de que había una barrera: requería demasiado de la gente. En un mundo perfecto sería rico y podría pagar a un montón de músicos, pero no es el caso. Y fue bastante frustrante.

La música existe perfecta en el disco: es como la cumbre de lo que puedo hacer yo solo (técnicamente, sonoramente, en arreglos). Es la cúspide del proceso que he ido desarrollando durante los últimos tres años y medio, desde que empecé a grabar canciones en mi casa. De hecho, por eso lo llamé What is Music, porque es un ejemplo de lo que ha sido mi vida: mejorar constantemente en ese proceso.

Cuando terminé, quería compartirlo con el mundo, pero me estaba costando muchísimo llevar esas canciones a una banda. Al mismo tiempo, estaba empezando a tocar con Improvement Movement, y me di cuenta de lo bien que trabajamos juntos: todos tenemos conocimientos de interpretación y de grabación, todos sabemos cantar, la música es nuestra vida, y siempre que nos juntamos a tocar, suena genial. Claro que también tenemos que trabajar, pero es muy poco esfuerzo en comparación con conseguir una banda que se aprenda mis arreglos complejos.

Así que, resumiendo: mientras grababa What is Music, yo seguía escribiendo canciones con mi guitarra acústica, como siempre. Y me dije: tengo que conseguir hacer algo yo solo. Quiero tener música que refleje lo que soy capaz de hacer yo solo, poder dar un concierto solo con mi guitarra. Quiero ver si puedo componer algo tan atractivo que no necesite más capas.

Se lo propuse a mi amigo y técnico de sonido Charlie Chastain, y me dijo que adelante. Llegué a la primera sesión de grabación y fue como: joder, puede ser así de sencillo. Puedo llegar al estudio, tocar la canción que he estado practicando, mezclarla en una hora porque solo es voz y guitarra, y ya está casi hecho.

También construimos una cámara de reverb en una habitación grande que había en el estudio, pero en general el proceso fue mucho más sencillo. No quiero decir que fuese una muerte del ego, pero sí representó claramente un nuevo comienzo en mi relación con la composición y la grabación.

Hoy en día, gran parte de mi dinero viene de dar conciertos, así que es difícil plantearme hacer algo que solo pueda existir por altavoces. Incluso los resultados hablan por sí mismos: he conectado emocionalmente con muchísimas más personas con This is Music. También porque es música fácil de escuchar; no tienes que pararte a analizarla para poder disfrutarla, como ocurría con mucha de mi música anterior.

Me siento orgulloso de los dos discos por razones distintas, pero tienes que permitir que tus prioridades cambien. Porque si quieres que algo nuevo ocurra, tienes que dejar que algo muera.

6. Lírica.

“A lot of my music is like a diary. An open diary.”

Celia Martín [revistaindie]:  ¿Y estás trabajando en nuevos proyectos ahora? ¿Vas a volver a los arreglos para banda completa, o seguirás en acústico?

klark: Siempre estoy trabajando en canciones nuevas, pero ahora mismo mi objetivo es una combinación entre música en solitario y un trío de batería, guitarra y bajo. Por ejemplo, les pregunté a los chicos del trío si podían aprenderse la canción In the Body, porque mi amigo John Gregg, el batería, me dijo hace meses que le encantaría tocarla.

Esta formación es mucho más razonable. Todo el mundo conoce bandas que tienen mil instrumentos y luego, cuando las ves en directo, molan mucho, pero no se parecen en nada al disco. Eso está bien, pero yo, personalmente, me siento mucho más realizado cuando la música del directo sí se parece a la del disco.

Así que tengo que limitarme en la composición a hacer canciones que se puedan interpretar solo con un trío, o incluso en solitario. Obviamente no es una norma inamovible: puede haber más instrumentos. Pero quiero ser capaz de tener tres colores en mi paleta y aun así pintar un cuadro digno de colgarse en un museo.

Celia Martín [revistaindie]: Es interesante cómo reflexionas sobre todo esto también en las letras de tus canciones. Incluso nosotros, que no podemos entenderlas completamente porque el inglés no es nuestra primera lengua, nos sentimos muy inspirados por la forma en que tus letras te ayudan a reflexionar sobre quién eres y quién quieres ser.

Supongo que el público en los conciertos también te lo habrá dicho, porque no conozco muchos artistas que reflexionen tan directamente sobre el significado de la música como una forma de mejorar como persona.

klark: Muchas personas me preguntan cómo escribo letras y, la verdad, me llevó mucho tiempo encontrar mi voz poética. No quiero decir que siempre escriba buenas letras, pero al menos ahora sé por dónde empezar.

Me fascina la gente capaz de escribir canciones que cuentan historias, con personajes, casi como novelas. Pero mi relación con la poesía es mucho más interna. Es, como dices, reflexionar sobre mi vida, mis experiencias, o sobre las personas con las que me he cruzado. Y además, escribir sobre ello me ayuda a procesarlo todo, y siento que soy completamente sincero.

Ahora, cuando escucho canciones de hace años, puedo ver claramente cómo he cambiado. Pienso en mi música como un diario. Un diario abierto.

7. La inspiración.

“Inspiration is like picking up a piece of trash you could have ignored.”

Martín Cervera [revistaindie]: También nos hemos fijado en que en Instagram compartes con total naturalidad muchas demos y cosas en proceso, y nos gustaría saber cuál es tu relación, como artista, con las redes sociales.

klark: De hecho, me hizo mucha ilusión cuando Celia me dijo por mail que parezco muy cercano en redes. Fue como: gracias a Dios. Las redes sociales son un rollo y, en un mundo ideal, seguramente no existirían. Aunque, por otro lado, quizá entonces no estaríamos teniendo esta entrevista, ¿no? Tal vez no habría conocido a mucha gente que necesitaba conocer…

Al final son una herramienta como cualquier otra. Y yo, personalmente, me siento más auténtico cuando las utilizo de forma abierta para enseñar lo que estoy haciendo: compartir las cosas que me hacen ilusión como artista y como persona. Esa es la forma que he encontrado de darles menos poder sobre mi vida, porque si tengo los mismos valores dentro y fuera de las redes, mi experiencia con ellas genera menos fricción.

Me fascinan los artistas que tienen redes sociales misteriosas, muy construidas, con identidad de marca, pero a mí eso no me sale natural. Y además me he dado cuenta de que mis redes atraen a personas que se relacionan con ellas de la misma manera: son esas las personas que llegan a mi música por ese canal, y no quienes prefieren perfiles cuidadosamente seleccionados.

Así que para mí es importante parecer cercano, amistoso, sincero, dispuesto a ayudar, porque eso es lo que intento ser en la vida real. Las redes sociales son duras, están diseñadas para hacerte sentir mal de muchas maneras, así que hay que encontrar una forma de tener tú el poder sobre ellas, y no al revés.

Celia Martín [revistaindie]: Eso es precioso, porque te relacionas con las redes sociales de esta manera porque eso te ayuda a darles menos poder en tu vida, de la misma forma que en tus letras reflexionas sobre tu propia vida para poder procesarla. Y es muy bonito porque, al mismo tiempo, resulta muy inspirador para los demás.

klark: Puede que sea un artista underground el resto de mi vida, pero si la gente escucha mi música y le inspira, eso me hace sentir que estoy haciendo lo correcto. Así que me alegro mucho.

Martín Cervera [revistaindie]: Pues ese es totalmente nuestro caso. Nos sentimos inspirados a seguir componiendo, a perseguir nuevos retos gracias a tu música. Así que gracias.

klark: Claro, encantado siempre. Me gusta ser un libro abierto, porque la inspiración es un poco como cuando vas paseando y ves un trozo de basura en el suelo y piensas: debería recogerlo y tirarlo a la papelera. Pero muchas veces simplemente sigues andando. Siento que la inspiración es esa vez en la que sí te paras, lo recoges y lo tiras. Es una pizca de trabajo extra que surge de la nada y que, en realidad, no cuesta nada. Es como un minúsculo pedacito de verdadera esperanza.

Y eso es lo que la música me da, ¿no? La sensación de despertarme cada mañana animado por el propósito de hacer algo bonito y compartirlo con la gente. Cuando alguien me dice que ha escuchado una canción mía y le ha hecho sentir feliz, o que le ha sacado por un momento de un lugar oscuro…

Así que, por encima de todo, espero ser inspirador y poder pasar la antorcha a otras personas para que vivan su mejor vida, para que sean mejores personas. Porque si vives una vida inspirada, puedes ser amable con los demás, recoger basura por la calle… y tal vez incluso podamos conseguir un mundo mejor: con menos mentes cerradas, con mejores políticas de inmigración en Estados Unidos, lo que sea. Una esperanza de sanación.

Celia Martín [revistaindie]: Sí, pues de verdad creemos que lo estás consiguiendo. Ya solo nos queda preguntarte qué conciertos o lanzamientos tienes en los próximos meses.

klark: Tengo un concierto el viernes 13 de febrero en Athens, con el trío, pero no hay mucho más programado por ahora. Estoy en un periodo de transición, e Improvement Movement ocupa la mayor parte de mi tiempo. Diría que estoy en una fase bastante exploratoria respecto a mi carrera en solitario. Pero Improvement Movement va a sacar un nuevo disco este verano.

Celia Martín [revistaindie]: ¡Genial! ¿Crees que existe alguna posibilidad de que salgáis de gira fuera de Estados Unidos?

klark: Con Improvement Movement es muy posible que vayamos a Europa este verano, y si no, a principios del próximo año con el lanzamiento del nuevo disco. Me encantaría ir; solo he estado en Croacia y Montenegro.

Celia Martín [revistaindie]: Eso son buenísimas noticias. Esperamos poder verte en directo y seguir escuchando todas tus novedades. ¡Muchas gracias!