Javier Corcobado cumple cuarenta años de carrera discográfica, y lo hace publicando un nuevo disco “Solitud y Soledad”, su vigésimo álbum oficial —doble en este caso—, que incluye veinte canciones.

Revistaindie (RI): Enhorabuena por esos cuarenta años de carrera. ¿Qué es lo que te impulsa para seguir activo en la industria musical?

Javier Corcobado (JC): Es mi trabajo, con el que me gano el sustento, cantando, componiendo, transmitiendo al público lo poético de la existencia, la oscuridad y la luz de la vida; por eso me veo obligado a seguir activo en la industria musical, y literaria, también. Muchas gracias.

RI: Seguro que tienes muchos grandes momentos de tu carrera grabados en tu memoria, pero ¿con cuál te quedarías si solo pudieses elegir uno?

JC: Me quedo con este, que es el único que estoy viviendo ahora, en este eterno presente, contestando a tus preguntas… Si he de elegir un momento archivado en mi memoria, podría ser aquel en que mi tío Antonio Corcobado me preguntó cuando yo era muy niño: “¿Qué vas a ser de mayor, Javi?” Y le respondí: “Cantante”.

Pakito Serrano

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Fernando Tello

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RI: Cuando echas la vista atrás, ¿qué queda de aquel Corcobado joven que agitaba el underground madrileño de los 80?

JC: Quedan las cicatrices en el cuerpo y en el alma, y un ser más evolucionado, más viejo pero más sano y entero… Consciente de que la energía que puedo manejar es poderosa, que puedo morir y resucitar, y agradezco eso profundamente.

RI: Te han calificado de perverso, de excesivo, de tremendista, de autodestructivo… ¿Alguno es válido a día hoy?

JC: Me causan mucha curiosidad la perversidad y la maldad humanas, son dos aspectos que no practico en la vida real, pero sí los utilizo en la literatura y en la música… y en el sentido del humor… El exceso y el tremendismo, incluso la tragicomedia, surgen cuando interpreto mis viejas canciones, esas que puedes encontrar regrabadas en el disco 2 de “Solitud y Soledad”, por ejemplo.

RI: Has vivido muchas etapas del panorama musical español, desde la movida hasta la era digital. ¿Cuál dirías que ha sido la transformación más profunda que has presenciado en la música española?

JC: Tuve la suerte de ver en directo en un telediario a los Sex Pistols, tocando en un barco sobre el Támesis el día del Jubileo de Plata de la reina Isabel II de Inglaterra (1977). Yo tenía 14 años, y eso cambió mi vida. Franco hacía dos años que había muerto, y los jóvenes salíamos con más libertad a las calles. Se produjo un cambio musical que rompía con lo espeso del rock urbano y progresivo y con los cantautores; el punk y la nueva ola lo coloreaban todo; en 1980 vinieron por primera vez Los Ramones a la plaza de Toros de Vista Alegre, y aquello fue un boom, que estalló generando decenas de grupos… Luego lo llamaron “La Movida Madrileña”, a los políticos les vino muy bien apoyar eso, la cocaína y la heroína circulaban fluidamente; las discográficas y managers le sacaron todo el provecho que pudieron llevando a tocar a los grupos por todos los pueblos… Sí, fue una gran transformación cultural y artística que acabó abigarrada, enferma, paleta y ridícula… A mí me tocó, pero yo era de los del lado musical más radical: Mar Otra Vez, Esplendor Geométrico, Derribos Arias, La Caída de la Casa Usher, La Fundación… De lo que no hay duda es que la “transformación más profunda” en la música popular, no sólo en España, sino a nivel mundial, ha sido el reguetón, te guste o no… A veces pincho ‘Papi chulo’ de Lorna —un clásico— y me pongo a bailar…

RI: ¿Qué te ilusiona ahora? ¿Hay nuevos proyectos, tuyos o de otros, que te mantengan encendido?

JC: Estoy en una etapa de estrenos y de mostrar mis obras públicamente en el escenario; acaba de salir mi nuevo doble álbum Solitud y Soledad, (Intromúsica), mi mejor disco tras cuarenta años de prueba, me fascina su edición, todas las almas que lo han hecho posible, grandes talentos a los que admiro; me ilusiona mucho, más que nunca, la gira que este disco va a generar… También me parece mentira que, después de tantos años y que llegó a parecernos imposible, se publique Canción de Amor De Un Día. CADUD (Liburuak) en enero de 2026, un proyecto que nos llevó años de trabajo. Y una tercera obra también verá la luz el próximo otoño, ¡Muerte a la poesía! (Arrebato Libros), paradójicamente, el primer libro de poemas en el que incluyo un capítulo de sonetos. Hago mi trabajo; casi a diario, ensayo y compongo canciones para el dúo de electromantras dance, que tengo con Aintzane con G de Gloria, Los Morenitos…

RI: Tus composiciones y tu música son tan reconocibles y personales que todos los medios hablamos de “estilo corcobadiano”. ¿Serías capaz de definir ese estilo?

JC: No, creo que no soy capaz de definirlo. Divagaría y confundiría con una descripción, mejor escuchar “Solitud y Soledad”.

Foto: AINTZANE ARANGUENA

RI: Tu voz, tu forma de declamar, tu presencia… todo parece construido desde la autenticidad. ¿Qué queda de impostura en el arte contemporáneo?

JC: Practico la autenticidad porque está cerca de la verdad y de la honestidad, pero también amo el drama, la comedia… Es importante saber reírse de uno mismo. La impostura es necesaria para el arte, si es a propósito y detectable, excepto para los necios: sin embrago, no puedes ser todo el día el personaje público que muestras a los demás, eso enloquece y es agotador, el artista merece descansar y apartarse de su obra de vez en cuando para no enfermar.

RI: En tus letras siempre ha habido una tensión entre el amor y la destrucción, entre la ternura y el apocalipsis. ¿De dónde nace ese equilibrio tan tuyo entre lo romántico y lo violento?

JC: Deviene en mí, ¿formará eso parte del estilo corcobadiano? Los poetas buscamos la belleza escondida en lugares poco transitables. El apocalipsis está pasado de moda, antes de la pandemia estuvo muy en boga; ahora tenemos tanta guerra en nuestras pantallas, que parece que siempre hemos estado al borde de la extinción… Es algo con lo que se nos alimenta para sentir que nosotros estamos a salvo y son otros los que tienen problemas. Y aquí seguimos. El equilibrio entre lo romántico y lo violento nace del amor por la belleza, de admirarla hasta derramar lágrimas de emoción, y hay quien quiere destruirla por envidia. En mi caso, la violencia la emito con gritos y ruidos en mi música, y eso lo considero también belleza.

RI: En tu nuevo disco hay diez nuevas composiciones y diez regrabaciones de clásicos reinterpretados junto a músicos de distintas generaciones y estilos como Alaska, Andrés Calamaro, Nacho Vegas, Marc (Dorian), Jorge Martí (La Habitación Roja) o Aintzane con G de Gloria. ¿Qué te motiva hoy a colaborar con otros artistas? ¿Qué debe tener alguien para que te apetezca entrar en su universo?

JC: Máximo Lario y Aintzane, personas ambas en cuyo criterio confío, vieron oportuno que para este disco —que conmemora mi cuadragésimo aniversario de carrera discográfica, como bien has dicho al comenzar la conversación— invitara a algunos artistas cercanos para hacer duetos. Marc, de Dorian, y Jorge, de La Habitación Roja, son compañeros del sello Intromúsica, que han aportado frescura a las canciones antiguas con sus voces. Alaska, Nacho Vegas y Andrés Calamaro son viejos amigos, teníamos pendiente cantar juntos desde tiempo inmemorial, y el resultado ha sido fabuloso. Y cantar con Aintzane con G de Gloria me es muy familiar, está en mi banda junto a Jesús, Juan y Gustavo, y también en Los Morenitos, además de ser mi compañera de vida.

RI: Además de la edición de tu vigésimo disco, el cuarenta aniversario lo vas a celebrar con una serie de conciertos muy especiales acompañado de tu banda habitual, ¿qué puede esperar el público de esos conciertos?

JC: Quienes hayan visto conciertos míos con anterioridad, se verán sorprendidos ante la poderosa energía que vamos a manejar, tanto en las canciones más estruendosas como en las más tiernas. Quienes vengan por primera vez, querrán repetir, pues vivirán algo inédito e inolvidable, que traspasará los poros de sus pieles, causándoles emoción irrefrenable, y también cantarán y bailarán. Los músicos que me acompañan son guapísimos y son los mejores: Jesús Alonso (batería), Juan Pérez Marina (guitarra), Gustavo Villamor (bajo) y Aintzane con G de Gloria (voz, theremin y percusión). En algunos shows, como el de Madrid, tendremos sorpresas, en este caso una invitada inefable…

RI: ¿Qué es lo que no puede faltar en una gira de Javier Corcobado? ¿Alguna manía o costumbre que repitas antes de salir al escenario?

JC: No puede faltar la vibración alta, la aventura, la conexión entre los músicos, la entrega al público que ha pagado una entrada para ver un gran espectáculo, el compromiso con todas aquellas personas que hacen posible que una gira se lleve a cabo, muy buena vibra, como dicen en México…

Foto: GERARDO ROMERA MENOYO

RI: Después de tantos años subido a las tablas. ¿Continúas poniéndote nervioso antes de un concierto?

JC: Sí, pero cada vez menos, espero. Dejé de beber y fumar hace tiempo, con eso creía aplacar mi nerviosismo, y no… Afronto esta gira con más salud que nunca, porque deseamos que se extienda todo el 2026 hasta 2027.

RI: La industria musical vive un momento de hiperproducción musical, con cientos de lanzamientos cada semana y un consumo inmediato. ¿Cómo convive un artista como tú con ese ritmo vertiginoso y con la fugacidad actual de la música?

JC: No lo sé, hago mi trabajo y los profesionales de la industria que lo gestionan son buenos y confío en ellos. Sé que puedo parecer vanidoso diciendo que creo que mis canciones son buenas y perduran, y que hay un público en crecimiento que sabe apreciarlas: los fans vienen con sus hijos a los conciertos, y mi música va pasando de generación en generación, es bonito eso.

RI: ¿Tienen algo de bueno las plataformas digitales?

JC: A pesar de la oposición de los artistas, que aducen que no se percibe de ellas un pago justo, y tienen razón,  gracias a ellas se llega a más público. A los que somos melómanos nos permiten escuchar y descubrir música con inmediatez, lo cual no obsta para que se sigan comprando discos en vinilo, que es el mejor formato para disfrutar de la buena música y la alta fidelidad.

RI: El nuevo disco lo has editado en una cuidada edición en doble vinilo rojo y verde. ¿Qué importancia tiene para ti el formato físico?

JC: Hay más espacio para el arte, es un objeto perfecto, redondo, de unos 30 centímetros de diámetro, dentro de una carpeta cuadrada, lo puedes acariciar, admirar sus imágenes, y la escucha es deliciosa; colocar el disco en el plato y ver cómo gira, baja la aguja y al tocar el acetato se produce la magia del sonido, siempre me resultará prodigioso.

RI: Tu carrera siempre ha orbitado entre la música, la poesía y la literatura. ¿Sientes que hoy esas tres facetas se funden más que nunca o que cada una mantiene su propio territorio?

JC: Se funden. Aplico la musicalidad a mis novelas, la música a la poesía, y viceversa. Envejezco conscientemente, de modo que mi manera de crear también, acepto la vida y el don que se me concedió, con el que soy capaz de atrapar sueños, versos y melodías, ensamblar todo eso como un mecanismo y mostrárselo a la gente. Una facultad creativa tan dolorosa como placentera.

RI: Has publicado libros de poesía, narrativa y ensayo. ¿Qué te da la escritura que no encuentras en la música, y viceversa?

JC: Escribir novela es lo que me satisface. Se trabaja la mayor parte del tiempo en solitud —todo un lujo—, poniendo en orden anotaciones, recuerdos, observaciones que den sentido a una historia. Espero que llegue el día en que pueda dedicarme sólo a escribir novelas de aventuras… ¡Pero, ay, la música! La música es la droga más fuerte que existe, la dejas o te deja ella a ti, y siempre vuelve, no hay manera de desintoxicarse.

RI: ¿Qué música estás escuchando estos días? ¿Algo que nos puedas recomendar?

JC: Mejor os dejo mi playlist de 2025:

RI: También nos gustaría conocer qué libros has leído últimamente.

JC: Unos cuantos: El libro de todos los libros de Roberto Calasso (obra maestra), Anna y el peso del tiempo (adictiva y exquisita) de Susana Ávila —ex de José Luis Moreno-Ruiz—,  El mito del idealismo americano (imprescindible para conocer las verdades sucias del imperio) de Noam Chomsky y Nathan J. Robinson, Proletkult y Ovni 78 (ambas divertidísimas) del grupo de escritores italiano que firma como Wu Ming, El hombre en busca de sentido (la tenía pendiente desde hacía tiempo y me cautivó) de Victor Frankl , Un Verdor Terrible de Benjamín Labatut (el autor de Maniac, otra obra maestra), Domus Aurea de Amelia Pérez de Villar (muy interesante), Si te gusta la oscuridad y Holy de Stephen King (cada año escribe mejor) y dos tostones que no llegué a acabar: Walden de Henry David Thoreau y Primavera Silenciosa de Rachel Carson, Ciudad en ruinas (la última que escribe) de Don Winslow… Los demás no merece la pena nombrarlos…

RI: En los últimos días nos han dejado Jorge Ilegal y Robe Iniesta. ¿Tenías relación con ellos? ¿Qué recuerdo te quedará de estos dos grandes artistas?

JC: No tenía ninguna relación con ellos. Pero alguien que muere siempre deja un vacío a su alrededor, por eso expreso aquí mis sinceras condolencias para sus amigos, seguidores y familiares.

RI: En tiempos tan polarizados, ¿cómo ves el papel del artista? ¿Debe posicionarse o mantenerse al margen del ruido político y social?

JC: El verdadero artista debe ser impermeable a cualquier lluvia política, debe mantener, no la neutralidad, sino la anarquía, y ha de saber luchar y torear a diestro y siniestro si con los que gobiernan obtiene beneficios para poder seguir creando obras que, aunque sea un poquito, mejoren al ser humano. También es obligatorio ser ángel (de cualquier jerarquía) para ser un verdadero artista.

RI: ¿Diferencias entre cultura y entretenimiento?

JC: Para mí son lo mismo.

Foto: GERARDO ROMERA MENOYO

RI: ¿Qué canción sonaría en tu funeral?

JC: No entra en mis planes morir, pero… me has dado una idea: componer mi réquiem. Gracias.

RI: Gracias por tu tiempo y mucha suerte con  la nueva gira.

JC: Gracias a Revistaindie. ¡Salud, amor y libertad!

De momento ya hay tres fechas confirmadas para la gira presentación del nuevo disco de Javier Corcobado:

30.01.26 Teatro Eslava – Madrid (Inverfest):

https://inverfest.com/events/javier-corcobado/

08.02.26 Kafe Antzokia – Bilbao:

https://tickets.intromusica.com/entradas/es/javier-corcobado-bilbao-kafe-antzokia

30.04. Teatro Metropólitan – Ciudad de México:

https://www.ticketmaster.com.mx/javier-corcobado-mexico-30-04-2026/event/1400638DAF22969F