Por fin volvemos a traer una comedia de las de reír sin pensar, porque, viendo cómo está el panorama, nunca hay suficientes comedias. Y sí, el momento requiere hablar de Ravalear, de En la sombra o de Furious, pero a veces hay que rebajar la intensidad solo porque sí. Así que nuestra querida FX nos ofrece, a través de Disney+, la segunda temporada de la llamada «Friends woke»: Adults.
¿Recuerda Adults a Friends? Pues mira, sí. Sin ser una sitcom al uso, al fin y al cabo es un grupo de amigos relacionándose de forma un tanto tóxica y siempre unidos con, por supuesto, algún que otro escarceo amoroso entre ellos. ¿Es woke? Pues también, pero woke sin moralinas ni lecciones. Es decir, es autoconsciente, se ríe de la generación Z y de todos sus clichés y, por supuesto, juega muchísimo con todas sus contradicciones.

Borja Peinado
Redactor
A la que sí que recuerda es a la poco conocida Broad City, una de las comedias surrealistas generacionales más divertidas de los últimos años.
Lo que Adults tiene, sin duda, son personajazos. Pero personajazos en el sentido más amplio, con muchas taras y muy, muy surrealistas. Samir es musulmán y le encanta ser buen novio, hetero, pero muy lejos de cualquier masculinidad tóxica. Billie, que creo que sería la más Monica Geller, es la más obsesionada con parecer madura, pero está lastrada por traumas juveniles. Issa, racializada, de origen asiático, queer y absolutamente surrealista en todas sus decisiones. Anton es negro, gay, trabajador, correcto y excepcional. En resumen, completamente hilarante. Completa el grupo el novio de Issa, Paul Baker: guapísimo, también queer y aparentemente perfecto, pero con un lado heterobásico para partirse.
Ah, y lo que sí justifica Adults es cómo consiguen permitirse vivir estos jóvenes en Nueva York: todos juntos en la casa de los padres de Samir, que están viajando por el mundo. O sea, que privilegiados, pero lo justo.
Una cosa muy sorprendente es la poca experiencia de sus creadores. Con lo difícil que es dar en el clavo así a la primera, Reba Shaw y ben Kronengold lo han conseguido.
¿En qué creo que nunca será Friends? En que el momento televisivo es otro y es mucho más difícil destacar y hacerse mítica. Pero, de verdad, hay momentos que llegan a ser igual de graciosos y divertidos. El número de capítulos también es un hándicap: solo ocho por temporada. No se puede dejar a la audiencia con esas ganas.
En definitiva, Adults es justo lo que siempre vamos a necesitar: gente que tiene edad para ser adulta, pero que sigue siendo un desastre. Lo que es la vida, vaya. FX, danos más capítulos y deja de jugar con nuestros sentimientos.






