DISCO DEL VERANO DE 2026
Repetidor / Batir Records
Vivimos rodeados de relatos sobre el fin. El colapso climático, la incertidumbre económica, la aceleración tecnológica o la imposibilidad de imaginar alternativas parecen haber convertido el pesimismo en uno de los lenguajes dominantes de nuestro tiempo. Frente a ese horizonte de resignación, Veta regresan con Doble negación, un segundo álbum que se pregunta cómo seguir imaginando futuros posibles cuando todo parece empujarnos a pensar lo contrario.
Cinco años después de su debut homónimo, Ana Galletero y Carlos Toronado vuelven con un trabajo que profundiza en muchas de las inquietudes que ya atravesaban aquel primer disco. Sin grandes giros de timón ni cambios de rumbo, Doble negación se presenta como una reafirmación consciente de una manera muy particular de entender la música. Una insistencia. Una forma de seguir habitando un espacio propio dentro de la escena independiente estatal.
“La esperanza funciona como esa doble negación, parte de la desesperación y la niega”
Fran González
Redactor & Photo
La idea central del álbum nace de una preocupación muy concreta: combatir la sensación de que no existe alternativa posible al presente. Inspirados por las reflexiones de Ernst Bloch sobre el principio esperanza, Veta construyen un disco que rechaza tanto el nihilismo contemporáneo como ese optimismo superficial que convierte cualquier problema colectivo en una cuestión de actitud individual. Como explican ellos mismos, “la esperanza funciona como esa doble negación, parte de la desesperación y la niega”. Ahí reside el corazón de un trabajo que se mueve constantemente entre la crítica y la posibilidad, entre la conciencia del malestar y la necesidad de imaginar algo distinto.
Ese conflicto atraviesa las diez canciones que componen el álbum. Desde la apertura con “Contrapaso”, la primera composición nacida durante el proceso creativo y una de las canciones que mejor condensan el espíritu del disco, hasta el cierre con “Hiperstición”, Veta construyen un recorrido donde cada pieza parece dialogar con la siguiente. Más que una colección de canciones, Doble negación funciona como una conversación continua sobre el presente y las posibilidades que todavía contiene.
Musicalmente, el dúo continúa desarrollando una identidad cada vez más reconocible. El minimalismo electrónico, las pulsaciones repetitivas heredadas del kraut, la tensión del post-punk y una marcada sensibilidad melódica conviven en un disco que encuentra en la repetición una poderosa herramienta expresiva. Órganos, sintetizadores, cajas de ritmos y loops levantan una arquitectura sonora hipnótica y física a partes iguales, capaz de sostener tanto el baile como la reflexión.
Buena parte de las preocupaciones que aparecen en canciones como “Telecuerpos”, “Heroína electrónica” o “Disforia” tampoco son nuevas dentro del universo de Veta. La relación entre tecnología, subjetividad y política lleva acompañando al proyecto prácticamente desde sus orígenes. No es casualidad que la propia banda cite en ocasiones la influencia de Black Mirror y de cierta tradición de ciencia ficción crítica como algunos de los puntos de partida de su imaginario creativo. En Doble negación esas inquietudes vuelven a aparecer, observando cómo las pantallas, los algoritmos y las formas contemporáneas de comunicación condicionan nuestras experiencias cotidianas.
Como ya ocurría en su debut, la construcción del disco responde a una lógica profundamente artesanal. Grabado por la propia banda en Bordados Sister, en el madrileño barrio de Usera, y mezclado y masterizado posteriormente por Dany Richter en El Lado Izquierdo, el álbum transmite una sensación de cercanía y control creativo que resulta inseparable de su personalidad. También la identidad visual diseñada por Clara Iris amplía el universo conceptual del trabajo. Sus ilustraciones, dominadas por una intensidad cromática casi combativa, dialogan con las canciones y convierten la edición física en una prolongación natural del discurso del álbum.
Entre los momentos más representativos del disco destaca “Materia”, uno de los adelantos elegidos para presentarlo. La canción reúne buena parte de las virtudes que atraviesan el conjunto de la obra: riqueza de texturas, contundencia sonora y una letra que concentra de manera especialmente clara algunos de los mensajes fundamentales del álbum. Funciona como una perfecta puerta de entrada a un trabajo que recompensa cada nueva escucha.
“Necesitamos hacer música. Para nosotros es un modo de vida y más allá del reconocimiento y del éxito seguiremos haciéndolo”
“Necesitamos hacer música. Para nosotros es un modo de vida y más allá del reconocimiento y del éxito seguiremos haciéndolo”, afirman Ana y Carlos cuando se les pregunta por el tiempo transcurrido desde su debut. Probablemente no exista una mejor forma de entender Doble negación. Porque más allá de conceptos, referencias o lecturas, lo que transmite este disco es el compromiso profundo de una banda con su propia manera de estar en el mundo.
En una época marcada por la velocidad, la inmediatez y la necesidad constante de producir respuestas simples, Veta apuestan por las preguntas difíciles. Por la duda, por la crítica y por la imaginación. Y precisamente por eso Doble negación se convierte en uno de esos discos que llegan en el momento adecuado: no para ofrecer certezas, sino para recordarnos que todavía existen razones para seguir buscándolas.