Madrid, 31 de octubre de 2025. Sala Siroco

A pesar de tratarse de una noche con amplia oferta cultural y festiva, el pasado viernes 31 de octubre más de un centenar de personas hacía cola a las puertas de la Sala Siroco para ver a Pablo Solo. El emblemático local del barrio de Malasaña se le queda pequeño al artista cántabro, que llevaba muchos meses sin ofrecer un concierto en Madrid.

Media hora antes de que empezara la música, ya era difícil abrirse paso entre la gente para acercarse al escenario de Siroco, porque Pablo Solo, si bien no suena en los circuitos de música mainstream, se ha labrado una sólida reputación. Lo ha logrado (casi) solo, componiendo canciones reminiscentes de la época más gloriosa del pop, del tiempo de los Beatles y los Beach Boys, donde prima la melodía por encima de todo artificio, pues una buena melodía es lo que hace una canción atemporal.

Celia Martín

Celia Martín

Redactora

Paula Bayo

Paula Bayo

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Complementa su faceta de compositor y multiinstrumentista con la de productor, y así completa el “hazlo tú mismo”: él idea sus discos, él los cocina y él los emplata. Como todo buen músico, el hambre de descubrir nuevas influencias no cesa en Solo, y por eso adorna sus canciones con detalles que van más allá de los años 60 y beben del yatch rock, del art rock o del rock sinfónico. Eso sí, siempre sin perder el norte: Pablo Solo graba desde su casa, con los medios justos y necesarios, porque no hacen falta ochenta micrófonos para grabar las canciones más memorables de la historia.

Desde enero de este año, la banda de Pablo Solo es un power trío, con Fernando Bolado al bajo y Moses Rubin a la guitarra. Solo ha decidido prescindir del teclado y ahora se sienta a la batería. En el escenario de la Siroco, los tres integrantes se colocaron en línea, situando la batería al alcance del público de las primeras filas. Solo, Bolado y Rubin emergieron finalmente del backstage disfrazados de futbolistas, por eso de que era Halloween. Un atuendo bastante terrorífico: ni siquiera iban del mismo equipo, aunque Bolado lució una camiseta del Racing de Santander en honor a su tierra.

La verdad es que, aunque habían promovido la iniciativa de disfrazarse, la mayoría de asistentes optó por vestir ropa de calle. Seguramente muchos envidiaron los pantalones cortos de la banda, porque el ambiente en la sala abarrotada resultó por momentos sofocante. No obstante, la buena música hace olvidar el calor, y todos bailamos igualmente al ritmo de las canciones de Solo.  

Abría el concierto con “Bow Down”, de su primer disco, Alondras (2020), una canción psicodélica al estilo del Disraeli Gears de Cream, con un ritmo que invita al trance. De este debut también sonaron otros grandes temas más alegres como “Gotta Leave” o “Jerome”, así como baladas como “Wasting My Time” y “Macy”.

Por supuesto, también hubo tiempo para escuchar otros lanzamientos de Pablo: disfrutamos de “Tannenbaum”, de su colaboración con John Simon en el disco Solo Sings Simon (2021). Pablo Solo contactó con el compositor estadounidense durante el confinamiento para pedirle permiso para grabar precisamente esta canción. Al final, parece que se cayeron tan bien que acabaron dando a luz a ese Solo Sings Simon, un LP de nueve canciones que, además de una gran sensibilidad artística, demuestra el poder de la música para conectar a las personas.

No podía faltar tampoco el entrañable “Slow Dancing”, del EP del mismo nombre que publicó a finales de 2023 junto a Anni B Sweet. Una canción para bailar agarrados, aunque no quedaba mucho hueco para las parejas en la sala Siroco.

Fernando Bolado, ya que estaba en el centro del escenario, fue el principal encargado de hablar con el público y contar chistes en lo que los otros dos afinaban sus instrumentos. Pero no todo fueron risas: hacia el final, Bolado y Rubin bajaron del escenario para dejar a Pablo Solo solo de verdad. Con una guitarra acústica y su voz, nos regaló un par de canciones de su colaboración con John Bromley, el compositor en la sombra de muchos grandes éxitos de los 60 y 70.

Así como ocurrió con John Simon, la admiración de Pablo Solo por el trabajo de Bromley lo llevó a ponerse en contacto con él, forjando una amistad musical que ha llevado a Solo a reimaginar catorce composiciones inéditas del británico. Bromley decidió confiarle esas maquetas de los 60 y 70 a Solo para lanzar un disco del que únicamente ha compartido algún adelanto en su canal de YouTube. La sala Siroco contuvo el aliento y las lágrimas mientras el artista cantaba esas melodías sencillas y perfectas.

Para rebajar tanta intensidad, que al fin y al cabo estábamos en un día festivo, la banda de Pablo Solo volvió al escenario para tocar tres bises llenos de energía, tras el obligatorio amago de despedida. Entre ellos, “The Night They Drove Old Dixie Down”, de The Band, que el público coreó encantado.

Con tanta emoción, aún no habíamos hecho mención a la maestría interpretativa tanto de Fernando Bolado, con su amplia trayectoria como bajista; como de Moses Rubin, que nos dejó boquiabiertos con varios solos de guitarra el pasado viernes. Además, las voces de ambos se unen a la de Pablo Solo en deliciosas armonías sesenteras.

Por si alguno se quedó con ganas de asistir al concierto, o para quienes queremos repetir, esta vez Pablo Solo no se hará de rogar: en menos de un mes regresará a los escenarios madrileños con su power trio. El sábado 29 de noviembre en la sala Cadavra. No nos lo pensamos perder.