Murcia. 22 y 23 de septiembre de 2023, Recinto de La Fica

Después del atracón de festivales veraniegos con el intercambio de los mismos cromos entre festivales y con el otoño recién estrenado llegó a Murcia el VisorFest ’23. The Primitives, The House of Love, Inspiral Carpets, OMD, Mercromina, Nada Surf, Echo and The Bunnymen y Suede conformaron el elenco de artistas para esta edición. Sé que puede sonar irónico, pero para muchos de los que estábamos allí fue como “un soplo de aire fresco” a la oferta festivalera.

Santi Hernández

Santi Hernández

Redactor

Loles Ureña

Loles Ureña

Redactora & Photo

El viernes, con el sol empezando a caer, sonaron The Primitives mientras la gente iba llegando al recinto de La Fica. El sonido del escenario todavía por ajustar no malograron la buena actitud de Tracy Cattell al interpretar y repasar los clásicos de la banda. “Crash”, que todos guardamos en la cabeza como gema del indie británico quedó un poco descafeinada al final del concierto. Cuando empezaron The House of Love ya había caído la noche y el bueno de Guy Chadwick hizo aparición para dar buena cuenta de los Love In a Car, Christine, Hope y la celebérrima Shine On. Una actuación más que decente de quienes vinieron a sustituir a The Church (esos para el año que viene). Con la noche ya bien cerrada, Inspiral Carpets subieron al escenario a recordarnos que el sonido Madchester revolucionó el mundo el siglo pasado y aún sigue vigente cuando se hace bien. Colgaron imágenes de The Haçienda con esos amarillos y rosas inconfundibles, subieron el volumen de todas las guitarras y, con mayor o menor fortuna, según la canción, dieron con un directo apabullante, lleno de melodía y ritmos bailables reivindicando todo lo bueno de entonces ahora, en 2023. Cuando dieron paso a OMD, los que allí estábamos sabíamos que ya nada podía salir mal. OMD venían de haber triunfado en otros conciertos y su concierto fue un grandioso colofón cuando nos deleitaron con Electricity, Messages, Locomotion por nombrar algunas. Sin duda alguna, se guardaron el as en la manga y ganaron por KO con “Enola Gay”.

El sábado había ganas de escuchar a Mercromina y no defraudaron a nadie. Lástima que, a pesar de jugar en casa, se les programe tan pronto. Si hubieran tocado caída la noche, todo habría lucido muchísimo más. Aun así, nada que objetar al sonido impoluto de unos Mercromina que con una reciente canción publicada y todos el mucho entregado para escucharlos, repasaron su discografía y protagonizaron uno de los momentos estelares del festival. Matthew Caws, a modo de cortinilla entre bandas, salió a cantar Evolution, canción de la que Nada Surf hizo una versión. Después de los cambios en el escenario, salieron Nada Surf, otro clásico de los festivales en España. Nunca defraudan cuando el producto es bueno, cuando las canciones son bonitas, cuando la banda está engrasada e incluso los temas nuevos no deslucen las propuestas más antiguas. Se deshicieron del clásico Popular nada más empezar y brillaron con intensidad con Inside of Love o See these Bones.  Habría estado bien que hubieran acabado con Evolution y que hubiera salido Joaquín Pascual a cantarla con ellos. De esas cosas mágicas que podrían pasar. Y cuando parecía que todo iba viento en popa y a toda vela, Echo and The Bunnymen. Con las primeras canciones se notaba que algo no iba bien. No importaba lo que hubiera rugido la Jaguar del principio, Ian MacCulloch se encargó de cantar poco, ser desagradable y pisotear todos los clásicos que se esperaban de la banda. Ni el Killing Moon pudo sostener la debacle. Una pena. Pero se nos olvidó porque luego pasó lo de Suede. Menos mal que Brett Anderson se preparaba para lucir desde el momento que apareció en el escenario. No son pocas las veces que se han dejado ver por España y quien más y quien menos lo han visto brincar y darlo todo en el escenario. Lo del otro día fue desbordante. Gritó, saltó, bajó al foso, se cayó al suelo, se puso de puntillas sobre los monitores, volvió a saltar,… Daba igual el tema, si era clásico o era nuevo. Quería hacer vibrar a la gente y hacer de su actuación algo inolvidable. Una pena que los temas nuevos no tengan la pegada del repertorio clásico. No se puede pedir todo. Por lo demás, ponme un Brett con sus 56 castañas en todos y cada de unos de los grupos que vaya a ver a partir de ahora. Pese a que a veces fuera un poco pasado de revoluciones y su sobreactuación en el escenario no casara con la quietud de la audiencia, espero volver a ver a Suede pronto con los trallazos que tiene. Se lo perdonaremos todos.

Mención aparte tiene la organización del festival. 10 sobre 10. Miel sobre hojuelas. Un festival de conciertos, sin correr de un lado para otro, zona de merchandising, sonido perfecto, ratos para descansar y charlar entre conciertos mientras los DJs se encargaron de que no nos olvidáramos de que allí estábamos para pasarlo bien.

Y es que la apuesta por la selección de bandas donde los miembros originales peinan canas (salvo milagros, ¿verdad Brett?) cala entre aquellos que buscan en la música el clásico combo de guitarras y voces, melodías pop amargadas con oscuridad y ruidismo. No sé a quién traerán el año que viene, pero si todo va bien, allí estaré con mis amigos cuarentones a disfrutar de la música en directo sin solapamientos ni aglomeraciones. Viva la música. Viva el VisorFest.

Y así acabó el VisorFest.