DISCO DEL MES DE ENERO DE 2022

Pequeño Salto Mortal

 

Siempre que aparece algo nuevo de Vetusta Morla, un sencillo, una banda sonora o un disco, se convierte en un refugio al que acudir. Ahora, en estos tiempos, Cable a Tierra, su quinto álbum de estudio, si no contamos MSDL-Canciones dentro de canciones, se antoja más cálido y reconfortante que nunca. 

Borja Peinado

Borja Peinado

Redactor

Una conexión con nuestro pasado, con nuestros anclajes, con nuestros himnos, con nuestro folclore, eso es Cable a Tierra, el enésimo salto mortal de los de Tres Cantos. Pensándolo bien, es algo diferente a un salto mortal, saben muy bien donde van a caer, osea que es un salto arriesgado con la seguridad del que se sabe la lección porque no ha dejado de estudiar a lo largo de los años. 

En tiempos jodidos, los artistas sacan el talento para hacer frente a la deriva. El hecho de que el proceso de composición haya estado marcado por un confinamiento y una pandemia ha influido muy para bien en el resultado final. Sería muy interesante un docu que nos mostrara momentos en las casas de algunos componentes del grupo, escribiendo, trasteando con instrumentos tradicionales o hundiendo sus cabezas en software musical. Un Get Back en la soledad del creador en tiempos de Covid. 

En la producción y mezcla del álbum, Vetusta repite con Campi Campón y Dave Fridman. Qué importante es que un productor entienda hacia dónde quiere ir el sonido de un grupo. El trabajo de Campi Campón es indiscutible en la evolución y en ese cambio de aires desde Mismo sitio, distinto lugar.

Las diez canciones del álbum pasan en un santiamén, su escucha se hace corta y, aunque parezca un cliché barato del que analiza un vino, deja con ganas de más.

A pesar de ser un disco claramente conceptual, es cierto que hay una serie de temas que, sobre todo en sonido y en experimentación con ese folclore tradicional, van directamente a la raíz de nuestra música y nuestra cultura. 

Dentro de estos temas contamos, por supuesto, con el primer adelanto que el disco nos brindó y que nos daba la primera pista de por dónde iría, Finisterre. Una canción con aire a música  gallega en la que, personalmente, creo que, junto a Maldita Dulzura, Juanma Latorre escribe los versos más inspirados de su carrera, que ya es decir.

También contamos entre estos temas con los que componen una trilogía de videoclips maravillosos; La virgen de la humanidad, Puñalada trapera y Corazón de lava. Un sample de la Piquer inunda la primera y nos deja atrapados en la frontera entre el pasado y el futuro sin haber tenido tiempo para prepararnos. Puñalada es un pseudo fandango envuelto en una riqueza instrumental y unos coros y voz que se clavan hasta el tuétano. Corazón de lava suena a pasodoble, a saeta, a Lorca y a Granada. Qué bonita es esta tríada (como todo el disco) y qué bonita suena la voz de Pucho, parece como si cada vez cantase mejor.

Dentro de lo difícil que se antoja a menudo el código de la poesía de Vetusta Morla, hay una serie de canciones en Cable a Tierra que creo que conectan esa mirada atrás con un presente y una realidad social a la que gritarle. No seré yo, El imperio del sol y, sobre todo, la cañera Palabra es lo único que tengo componen este grupo de canciones junto con La diana, quizás el tema que más fríos nos ha dejado no por falta de calidad, sino por el gran nivel de todo el resto del disco. 

Hay un tema que es necesario mencionar aparte, Si te quiebras. Una canción aparentemente sencilla en la primera escucha pero con una complejidad de capas y de sentimiento en su poesía que, realmente te hace quebrarte. Cuando tuvimos la oportunidad de hablar con parte del grupo, Álvaro nos confesaba que la escucha del tema le había hecho llorar, al igual que el propio Guille cuando la escribió. Toca volver a reconocer el nivel de las letras, siempre ha sido una de las señas de Vetusta y, tanto Guille como Juanma han hecho un trabajo poético maravilloso. Ya hemos destacado Finisterre en este sentido, pero es que verdaderamente creo que en Cable a Tierra están algunas de las mejores letras de la discografía del grupo. 

Para concluir el viaje, El final de la escapada, tema que cierra el disco, se aparta ligeramente del camino andado y nos pone en una senda de buen rollo y optimismo pocas veces vistas hasta ahora en Vetusta y la verdad es que se agradece. 

Es imposible obviar lo que el grupo cuida el formato físico del álbum. Cada vinilo viene siendo un poquito más elaborado. Si la caja del Mismo sitio, distinto lugar, ya era maravillosa, la de Cable a Tierra es directamente una pequeña obra de arte, concretamente de Laura Millán. Cada canción viene en una lámina con la fotografía de piezas artesanales en 3D que representan metafóricamente escenas sacadas de las letras. 

En conjunto, el disco es un viaje diferente, pero a la vez familiar y muy cargado de emoción, sin dejarnos tiempo para acomodarnos. Porque los grandes grupos no buscan comodidad, buscan crecer de forma inevitable. En ese crecimiento se puede errar o se puede acertar, la “casualidad” es que Vetusta vuelve a caer de pie después de otro ejercicio de máxima dificultad.