En mayo de 1962, Stan Lee y Jack Kirby publicaron el primer número de El Increíble Hulk y dejaron fijado el lore del personaje: cuanto más se enfada, más fuerza tiene, y esa fuerza carece de techo. Sin embargo, cuando Bruce Banner llega arriba, lo que acaba destrozando es siempre lo que tiene más cerca.
El nuevo disco de Marcelo Criminal también se inscribe en todos esos productos culturales que versan sobre el agridulce poder que aporta la ira, y así lo presenta en su primer adelanto. Lo que sabe, también, es que el insulto bien escrito acaba describiendo a quien lo escribe. “Te lo dije” arranca como una maldición dirigida a alguien con nombre y apellidos: eres un gilipollas, te odio, todo lo que haces es basura. A partir de ahí el rencor se va afinando hasta llegar a la felicitación envenenada: «me alegro sin reservas de que esa puta mierda que haces te dé para comer» es su primer verso.
Sin embargo, entre pulla y pulla («espero que merezca la pena ser tan comemierdas»), quien reparte las maldiciones admite que también es incapaz de dormir, que le come la ansiedad y que a él la vida le trata igual de mal. Así, el consejo lo da alguien que carece por completo de autoridad para darlo, y la advertencia del título acaba funcionando como un bumerán. Por ello, la regla de ese primer tomo 1962 también le sucede a nuestro protagonista: la ira crece, la canción crece con ella y el primero en quedar debajo es quien la canta.
Musicalmente, Marcelo Criminal parte de una superficie amable, de guitarra y voz, y la va agriando por dentro hasta que ese bedroom pop del que es padrino (y al que cada vez se acerca menos) se vuelve inquietante. Desde 2015 ha publicado por esa vía una discografía larguísima, con la ironía y la acidez como herramientas principales. Aquí conserva esa superficie pero la canción tira hacia el rock, y eso le da a la guitarra un sitio sobre el que crecer mientras la letra se envenena. El efecto que persigue: que quien la escucha se sienta maldito.
Stan Lee contaba que el personaje le salió de mezclar a Jekyll y Hyde con Frankenstein, dos historias sobre hombres a los que termina arruinando algo que fabricaron ellos mismos. Marcelo Criminal se sentó a escribir contra otra persona y le salió un autorretrato.






