Madrid, 18 de abril de 2026. Sala Clamores

Johnny Echols revive la música de Love en una noche irrepetible en Madrid

59 años después de la publicación del emblemático álbum Forever Changes de Love, Johnny Echols, guitarrista original de la formación, logró llenar el aforo de la sala Clamores de Madrid. Un día después de actuar en Barcelona, el músico estadounidense ofreció un concierto especialmente emotivo para los trescientos afortunados que logramos hacernos con una entrada.

A medida que pasan los años, se vuelve cada vez más complicado disfrutar en directo de canciones de la era dorada de la psicodelia interpretadas por sus creadores originales. El concierto del sábado 18 de abril fue una de esas raras oportunidades, más aún si tenemos en cuenta el tiempo transcurrido desde la publicación de los discos clásicos de Love y la distancia que separa Madrid de California, el lugar donde nació la banda.

Celia Martín

Celia Martín

Redactora

Paula Bayo

Paula Bayo

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El protagonista de la velada, Johnny Echols, fundó Love en 1965 junto a Arthur Lee. Ambos eran amigos desde la infancia y ya habían tocado juntos en proyectos anteriores. En plena eclosión de la psicodelia en la costa oeste estadounidense, Echols participó como guitarrista principal y compositor en los tres primeros discos del grupo: Love (1966), Da Capo (1967) y Forever Changes (1967).

A pesar del enorme reconocimiento que recibiría con el tiempo, en 1967 Forever Changes tuvo unas ventas decepcionantes. La precariedad económica, sumada a los problemas de drogas de varios integrantes, acabó precipitando la disolución del grupo en 1968. Paradójicamente, aquel sería su disco más influyente.

En lo musical, Forever Changes supuso un giro respecto a los trabajos anteriores: un sonido más acústico, con elaborados arreglos orquestales y una producción especialmente cuidada. En lo lírico, el álbum abordaba temas como la guerra de Vietnam, los conflictos raciales o la reflexión sobre la muerte, construyendo un retrato mucho más oscuro de la contracultura de los 60, lejos del imaginario luminoso e idealizado del flower power.

El disco pasó relativamente desapercibido en su momento, pero a partir de los años 70 y 80 comenzó a ser redescubierto gracias al boca a boca y a la reivindicación de críticos, músicos y coleccionistas. Con el tiempo, su presencia en listas de mejores discos de la historia y las sucesivas reediciones lo consolidaron como una obra de culto, capaz de seguir encontrando nuevas generaciones de oyentes.

Ese legado explica que en 2003 Johnny Echols y Arthur Lee decidieran devolver estas canciones a los escenarios. Tras la muerte de Lee en 2006, Echols ha mantenido vivo el repertorio. A sus 79 años, el pasado sábado demostró estar en plena forma, deleitándonos con varios solos memorables que recordaron por qué su papel es fundamental en el sonido de Love.

Love fue, además, uno de los primeros grupos estadounidenses en integrar músicos negros y blancos, una diversidad que se mantiene en la formación actual, donde también conviven distintas generaciones. Rusty Squeezebox asume el papel de frontman, acompañado por el joven bajista James Nolte, el guitarrista Mike Randle y el batería David Green.

Las canciones demostraron ser imperecederas, con un público entregado que coreó tanto los grandes éxitos como piezas menos habituales. La banda abrió con A House Is Not a Motel, una de las canciones más recordadas de Forever Changes, y a lo largo de la noche sonaron temas como Andmoreagain o The Red Telephone. Tampoco faltaron guiños a los primeros discos: 7 and 7 Is fue una de las últimas en caer, junto a And More, del debut.

El resultado fue un concierto profundamente emocionante para quienes conocen su discografía, pero también plenamente disfrutable para quienes la escuchaban por primera vez. Al terminar, muchos asistentes se acercaron a Echols y su banda en busca de una foto o un autógrafo. Ojalá la salud acompañe al guitarrista durante muchos años más y podamos volver a verlo por aquí.