Toledo, 27 de febrero de 2026. Sala Pícaro

Zona Zero y Celia es Celíaca firmaron una noche de esas que se consumen rápido y dejan ganas de repetir. Abrieron los jovencísimos ZONA ZERO, que con la fórmula de bajo y batería demostraron que no hace falta mucho artificio cuando hay pegada, actitud y canciones capaces de sostenerlo todo. Su directo fue pura potencia, con una voz de esas que se te quedan rondando en la cabeza al salir de la sala. Hay algo muy serio en su propuesta y la sensación de estar viendo a una banda con un futuro enorme, de las que parecen llamadas a crecer muy deprisa.

Después llegó el turno de Celia es Celíaca, confirmando que lo suyo tiene ese atractivo de pop con poso y carácter en estudio, pero que en directo se transforma en una descarga mucho más afilada. Hay en su sonido una base rítmica que remite a aquellos primeros Dover, mientras que el desparpajo de Celia termina de encender el escenario y de darle identidad propia a cada tema. Todo encaja con naturalidad, con fuerza y con una energía que convierte el concierto en una experiencia tan directa como disfrutable.

Fue, en definitiva, una velada redonda, de esas que avanzan sin tregua, casi sin darte cuenta, y que cuando terminan te dejan con la sensación de que todavía faltaban unas cuantas canciones más. ZONA ZERO y Celia es Celíaca ofrecieron dos maneras complementarias de entender la intensidad sobre las tablas y dejaron claro que, cuando hay verdad y personalidad, el directo siempre gana.

Fernando Tello

Fernando Tello

Redactor & Photo