CARRERA BLANCA
Carrera Blanca
Lume
Marzo 2026
Pakito Serrano
Redactor
Carrera Blanca debutan con un álbum homónimo que entra como helado de limón en pleno agosto, brillante y con un puntito ácido que se queda rondando después del primer sorbo.
Su propuesta de indie pop eléctrico, llena de guitarras y sintes que chisporrotean, consigue algo poco común en un primer disco: sonar a ellos mismos desde el primer acorde. En un difícil equilibrio humor y honestidad, Diana, Fer y Ángel han hecho suyas las miserias y contradicciones de su generación, pero en lugar de lamentarse, las convierten en himnos coreables. Resulta casi insolente cómo envuelven verdades incómodas —la ansiedad por el futuro, el trabajo que nunca llega, las emociones desconocidas— en melodías que te obligan a bailar y saltar.
Letras que nacen del típico “a vosotros no os ha pasado que…”, de conversaciones de piso compartido, de confesiones entre cafés, se convierten en temas, como “Casi algo” o “Zumbidito”, que funcionan como pequeñas postales sentimentales de la vida moderna.
La identidad visual del disco —esa nevera cubierta de imanes diseñada por Diana (@precariada)— resulta una metáfora perfecta de su trabajo: coger lo cotidiano, lo frío, lo gris, y llenarlo de color. Justo eso hacen en canciones como “Harakiri” o “Aliado”, donde las referencias pop y el humor punzante funcionan como vehículo de una crítica más fina de lo que parece a primera escucha. En “Aliado”, especialmente, clavan lanzan un dardo de ironía y reproches directo al ego masculino, militante de boquilla.
Y, aun así, el disco también sabe ponerse tierno sin perder su esencia. “Lo que pasa es que te quiero”, inspirada en Gloria Fuertes, es el mejor ejemplo: emotiva, cercana y consciente de que el amor tiene mucho de torpeza, de prueba y error, azar y de pequeños gestos que valen más que cualquier declaración intensa.
Al final, el debut de Carrera Blanca es de esos discos que se sienten verdaderos, sin pretensiones, pero que llegan lejos precisamente por su honestidad. Un primer paso adelante para una banda que promete emociones fuertes en sus directos.
Todas las canciones del disco han sido producidas por Carlos Elías, Alex Moreno y Pablo Fergus, grabado en La Cafetera (Madrid), y masterizado por el propio Pablo Fergus en la Cafetera.