En los últimos años han sonado muchos nombres como posibles candidatos para encarnar al nuevo James Bond: Jacob Elordi, Aaron Taylor-Johnson, Tom Holland, incluso Idris Elba. Ya sería significativo que, de una vez por todas, se apostara por un actor racializado; pero ¿llegaría MGM a plantearse elegir a un actor musulmán de origen pakistaní?
Esa es, precisamente, la premisa de Bait, la serie creada por Riz Ahmed para Amazon Prime Video, plataforma que posee los derechos de la saga del espía británico más famoso.
He de reconocer que nunca he sido especialmente fan de Bond, James Bond: es un personaje que jamás me ha despertado demasiado interés. Sin embargo, la cosa cambia cuando el acercamiento a este universo pasa por Riz Ahmed, rara vez vemos algo de Riz Ahmed que no merezca la pena.
Borja Peinado
Redactor
Riz Ahmed da vida al protagonista de Bait, Shah, un actor en horas bajas que no ha logrado dar el gran salto que esperaba. Todo podría cambiar cuando audiciona para convertirse en el próximo James Bond. A partir de ahí, la serie construye un relato que combina identidad, expectativas y frustraciones.
No hay nada mejor que el humor para llegar al drama. La vida es trauma, y eso impregna profundamente al personaje de Ahmed en Bait. En los últimos años hemos visto ejemplos brillantes de esta mezcla en series como Ramy o Atlanta, y Bait se mueve claramente en esa misma línea de dramedias inteligentes y con mala baba, riéndose del racismo, de uno mismo y de su propia cultura. Además, como en Ramy, absolutamente todos los miembros de la familia acaban siendo graciosos por puro costumbrimo y choque cultural, como ejemplos tenemos a su prima, aspirante a influencer o su primo, empresario que funda su propio Uber musulmán.
Aunque últimamente Ahmed se haya inclinado más hacia papeles dramáticos, su vis cómica es innegable, algo que ya demostró con creces en la maravillosa Four Lions. A eso hay que sumarle que también rapea, tiene un Óscar por un corto, estuvo nominado por Sound of Metal…tanto talento que da bastante rabia. Para colmo de todo es guapo a rabiar,.
La única pega de la serie es su formato británico: apenas seis episodios y, para colmo, sin una segunda temporada confirmada, toca esperar.