Madrid, 31 de mayo de 2025. La Caja Mágica

El sábado comenzaba caliente con los explosivos Biznaga en el escenario principal. Rabia, descontento y reivindicación corren por las venas del grupo que más litros de sudor por metro cuadrado vierten en sus conciertos. El cuarteto incendió la tórrida tarde madrileña con sus cócteles molotov más potentes extraídos de su reciente “¡Ahora!” como “El entusiasmo”, “Imaginación política”, “Espejos de caos” o “La gran renuncia”. La banda está en un estado de forma increíble, rápidos, certeros y pujantes, deseosos de llegar más lejos que nunca. Su directo, apabullante en cualquier plaza, no deja a nadie indiferente.

Recién aterrizado de su tercera gira por EE.UU. en menos de año y medio los Depresión Sonora nos deleitaron con su personal y oscura reinterpretación del post punk, con una gran carga de pop lo-fi y electrónica, en la que exploran las inquietudes propias de un veinteañero de barrio, desde la angustia existencial a la inestabilidad emocional . Acompañado de banda completa desde hace tiempo, Marcos Crespo (AKA Markusiano) ha crecido de manera alucinante en directo, ahora ya no hay excusas, su música te atrapa y arrastra para llorar bailando. Inmediatamente después y como contrapunto al post punk de corte depresivo llegaba la fiesta de disco post punk de Yard Act, porque también el post punk puede ser fiesta y compromiso. Con las maletas llenas de funk, disco, gospel, soul y mucho punk los británicos sorprenden desde el primer minuto por su actitud desenfada y la magnífica interpretación de sus temas. Concierto de los que entran con gusto, repleto de matices y emoción.

Pakito Serrano

Pakito Serrano

Redactor

Fernando Tello

Fernando Tello

Redactor & Photo

La emblemática banda escocesa Mogwai llegaba a Madrid para presentar su decimoprimer trabajo “The Bad Fire”. Con 30 años de carrera a sus espaldas lucieron músculo y poderío para parar el tiempo durante una hora con sus expansivas canciones mezcla de ruido, guitarras y voces distorsionadas. Concierto para enmarcar, pura leyenda. Al otro lado de la Caja Mágica, en el escenario pequeño, los irreverentes Camellos tiraron de su habitual mezcla de ironía y rock urbano para hacer felices a un buen puñado de entregados que festejaron entre pogos cada una de las canciones de la banda. Por si había poca energía saltaron al escenario Javi Ferrara para “Mazo” y con Álvaro García para “Combustión”.

De energía precisamente van sobrados los conciertos de La Élite. El pogo mundial. Diosito y Yung Prado deberían promover el resto al mayor pogo en festivales de nuestro país, qué manera de hacernos saltar. Sin filtros, sin límites y con un nivel de suficiencia insultante se encargaron de remover los cimientos del suelo de la Caja Mágica. No hay “Plan de mierda” que pueda superar la experiencia de sudar y luchar en un pogo de La Élite. Larga vida al nuevo punk.

El fin de fiesta (y festival perfecto) lo puso Romy, componente de nuestros añorados The XX, que llegaba por primera vez a Madrid para presentar “Mid Air”, su exquisito debut en solitario. Había muchas ganas de bailar junto con la londinense, sus canciones resuenan a música dance de los primeros noventa e invitan a disfrutar del amor y la vida, navegando entre la pérdida y la exploración de su identidad. Con la apertura de “Lifetime” y hasta el apoteósico tramo final con “Loveher”, “Enjoy your life” y “Strong” su concierto fue puro deleite. Momentos de alegría y pasión compartida como estos son los que dan sentido a la música en directo y la convierte en una poderosa arma de amor.

Enamorados de Romy para siempre os emplazamos a volver a vernos en la próxima y décima edición de un Tomavistas que nunca falla, gracias sobre todo a su eclético y variado cartel, su apuesta por el talento femenino, el respeto al público y sus ganas de hacer las cosas bien.