Madrid, 5 de marzo de 2026. Teatro Lara
LA BANDA 500 NOCHES HOMENAJEA AL GRAN SABINA EN UNA NOCHE LLUVIOSA DE MARZO EN EL TEATRO LARA
El eco del cancionero de Joaquín Sabina volvió a recorrer el jueves 5 de marzo el escenario del Teatro Lara, en pleno corazón de Madrid en una noche donde volvió la lluvia tras la breve tregua de finales de febrero. No estaba el cantautor de Úbeda sobre las tablas, pero durante casi dos horas su universo —de bares, madrugadas y versos afilados— se hizo presente gracias al homenaje que ofreció la banda 500 Noches ante un público entregado. No estaba Sabina, no, pero el impresionante parecido en la voz del cantante y líder de la banda, Darío Luis, hizo que el público creyera que estaba escuchando al mismísimo compositor de los himnos que han marcado su vida.
La noche comenzó con dos canciones emblemáticas: Ahora y Con la frente marchita, que sirvieron para marcar desde el primer momento el tono emocional del concierto. En la Sala Cándido Lara, prácticamente llena, las primeras estrofas fueron suficientes para que el público entrara en sintonía con la propuesta del grupo. La banda pidió perdón nada más comenzar porque sabía a ciencia cierta que iban a ser criticados: “De las más de las 300 canciones de Sabina seguro que dejamos muchísimas joyas fuera de este repertorio. No nos critiquen demasiado por ello”.
Carlos Puyol
Redactor
El espectáculo avanzó como un recorrido por algunas de las composiciones más queridas del repertorio sabinero. Sonaron temas como Por el bulevar de los sueños rotos, Contigo, Peces de ciudad, 19 días y 500 noches y Pongamos que hablo de Madrid, esta última especialmente celebrada por el público madrileño, que acompañó la interpretación como si se tratara de un himno propio.
Cabe destacar la voz de Carolina Reimundo que deleitó a los presentes con el homenaje a Concha Piquer, Y sin embargo te quiero, que dejó a todos con los pelos de punta.
La banda no buscaba imitar a Sabina, aunque lo consiguiera, sino recrear su universo musical desde el respeto y la interpretación personal. Con una formación sólida y un sonido muy fiel al espíritu original, el grupo construyó un concierto que combinó momentos íntimos con otros de auténtica comunión entre escenario y platea.
Uno de los puntos álgidos de la noche llegó cuando el público se puso en pie con El pirata cojo y Pacto entre caballeros. En ese instante el teatro dejó de ser solo un escenario para convertirse en una gran taberna musical donde decenas de voces coreaban cada verso.
El concierto también dejó espacio para la identidad propia del grupo. En medio del homenaje, 500 Noches presentó su tema original Sabina en las venas, una declaración de amor musical al repertorio del cantautor que inspira su proyecto y que fue recibido con entusiasmo por los asistentes.
El cierre de la velada fue una auténtica celebración colectiva. Princesa, Un último vals, Noches de boda y Nos dieron las diez pusieron el broche final a un concierto que terminó con el público cantando en pie, prolongando los últimos acordes como si nadie quisiera abandonar todavía ese territorio de canciones y recuerdos.
Más que un simple tributo, lo vivido en el Teatro Lara fue una reafirmación de la vigencia de un cancionero que sigue acompañando a varias generaciones. Porque, aunque Sabina no estuviera físicamente en el escenario, su espíritu —irreverente, poético y noctámbulo— estuvo presente durante toda la noche.