Alicante, 14 de julio de 2025. Multiespacio Rabasa

Texas ilumina la noche alicantina en la segunda entrega de Alma Occident

El recinto Multiespacio de Rabasa en Alicante volvió a vibrar este fin de semana con la segunda cita del festival Alma Occidente, un nuevo ciclo de conciertos que va ganando forma y fuerza en la ciudad. En esta ocasión, el cartel apostó por el pop-rock escocés con Texas como cabeza de cartel y la banda local Otto como telonera, confirmando la vocación ecléctica y de calidad del evento.

Loles Ureña

Loles Ureña

Redactora & Photo

Tras la potente noche inaugural, marcada por el rock latino de Shamanka y la energía desbordante de Molotov, el festival ofreció esta vez una velada más melódica pero no menos intensa. Otto fue la encargada de abrir la jornada desde el escenario pequeño, ubicado en una zona más relajada con mesas, donde el público podía cenar o tomarse una cerveza antes del plato fuerte. Un espacio pensado para aclimatarse al ambiente, disfrutar de la música local y dejarse llevar por la promesa de una noche inolvidable. Con esta segunda entrega, Alma Occidente consolida su propuesta diversa y ambiciosa, que en próximas fechas reunirá a nombres tan emblemáticos como Jethro Tull, UB40, Kool & The Gang o el rapero argentino Trueno.

Cuando el sol empezaba a descender y el calor de la tarde se aliviaba en Alicante, en la zona del Village y la zona de food trucks, comenzó el primer respiro de la velada. Otto salió al escenario en un momento de transición perfecto: luces cálidas, brisa suave y un público ya dispuesto con su cerveza en mano. Este cuarteto oriolano, una de las promesas del pop‑rock levantino, desplegó un repertorio electrizante e íntimo. Temas como “Euforia”, “Ni tú ni yo”, “La mirada”, “Luces de Neón” y “Dioses”, demostraron su talento para fusionar riffs contundentes con melodías cotidianas, invitando a corear y a dejarse llevar. Otto convenció por la autenticidad de su sonido y su conexión directa con el público, marcando el tono perfecto para la transición hacia el escenario principal.

Con la noche ya caída, el escenario principal recibió a Texas como lo que es, una institución del pop-rock internacional. Su público alicantino, entregado desde el primer acorde, se encontró con una Sharleen Spiteri pletórica, cercana y magnética, que no tardó en proclamar que aquella era una noche dedicada por completo a quienes estaban allí, “por y para ellos”. Tras más de tres décadas de carrera, la banda escocesa exhibió su impecable pulso escénico con una mezcla de clásicos y piezas recientes, sin necesidad de apoyarse únicamente en la nostalgia. “I Don’t Want a Lover” apareció como declaración de intenciones, seguida por la emotiva “Say What You Want”, que convirtió el recinto en un coro colectivo, y una irresistible “Black Eyed Boy” que hizo bailar hasta a los más contenidos. Pero también hubo espacio para demostrar que Texas sigue plenamente vigente: temas como “Mr Haze” o “Hi” mostraron que la banda no se limita a revisitar su legado, sino que lo sigue ampliando con elegancia. En escena, todo estaba medido con precisión: luces cálidas, sonido cristalino y una atmósfera de complicidad emocional que transformó el concierto en una experiencia casi íntima. No fue solo un espectáculo musical, sino un reencuentro con una banda que ha sabido crecer con el tiempo, manteniendo su esencia y conservando su conexión con el público. Una velada que demostró que Alma Occidente no se conforma con traer leyendas, sino que quiere que cada concierto deje huella en quienes lo viven.