CALMA EN EL RECINTO DEL MAD COOL
Madrid. 10 de julio de 2024, Recinto Iberdrola Music
Soccer Mummy es Sophie Allison y su banda. El escenario Orange, tercero en importancia abrió el primer día de festival, con las ubicaciones de los escenarios cambiadas y con el sol arriba. La americana de origen suizo viene con un single, “Lost”, previo a su próximo disco, y con la aclamación de la prensa en sus dos trabajos anteriores. Buen comienzo, suave y delicado para todo lo que nos espera en la primera jornada del festival. Los escuchábamos mientras entrábamos a un recinto que ha aprendido del desastre del año pasado y ha sabido reubicarse para ser más cómodo y mucho más práctico para que todo el público pueda disfrutar de su momento musical más ansiado.
Fernando Tello
Redactor & Photo
Sara Fernández
Redactora
A lo lejos en el escenario 2 sonaba Tom Odell que se dejó caer por aquí en abril y ahora vuelve para presentar su último trabajo. El cantautor siempre desprende sentimiento y aunque la hora tan temprana no acompañaba, no se puede negar que lo da todo en el escenario. Certificamos lo que siempre a sido una máxima en el Mad Cool y que creo que se ha ido mejorando también con el tiempo. El sonido de los escenarios es impecable, si suenas mal es porque el que está encima o a los mandos no ha sabido manejar lo que tiene entre manos, pero no por los medios que el festival pone en los escenarios. Lo otro que nos damos cuente es que el calor es máximo y las sombras no son muchas. Demasiado calor para esas horas.
Janelle Monae viene directa desde Glastonbury y después del Mad Cool será la telonera de los Coldplay en Italia y Alemania en el sinfín de conciertos que tienen los británicos. La actriz llega al Mad Cool con su último trabajo, “The Age Of Pleasure”, que vio la luz hace un año. Un disco muy electrónico y con mucho reggae y más plano que los anteriores pero que la americana defiende junto con sus éxitos anteriores y mucha puesta en escena. Muchos cambios de vestuario, mucho baile y sobre todo, mucha banda y mucha voz. Conciertazo de la Monae que hace que, por si ya fuera poco, el escenario principal entre en calor para lo que le espera.
A la banda de Shirley Manson ya no se le pide ni siquiera que haga música nueva, simplemente llenando sus conciertos de sus éxitos más importantes a sus fieles les sobraría y les faltaría tiempo en su setlist para meterlos todos. Garbage es historia de la música y como tal entran en el escenario 2 de este Mad Cool. temazo tras temazo, guitarrazo tras guitarrazo, Shirley se mete en el bolsillo al público, bajando a verlos al foso, y donde todo lo que tiene, hasta tumbarse en el suelo exhausta de calor que pegaba de cara en el escenario. A pesar de el cansancio, el concierto fue brutal y hace que volvamos a ver a Garbage como lo que fueron en los noventa, cabecera de muchas pinchadas.
De Dua Lipa debería de hablar bien. Es una artistaza, y los que van a su lado lo son más. Excelentes las coreografías, la melodías son de las que enganchan a bailar, es un torbellino, mas por lo que lleva de fans que por otra cosa. Me podéis acusar de lo que queráis, incluso de lo ignorante que soy, pero la impresión que me llevé en el rato que la ví en el escenario, es que estaba en un desfile de Victoria Secret. Todo muy medido, cada imagen, cada sonrisa, cada movimiento. Y eso para mi es muy artificial y lo siento pero no es lo mío. Será el algoritmo el que me ha hecho indiferente ante estos elementos, que le vamos a hacer. Y durante de la tempestad de Dua Lipa, aprovechamos a visitar las carpas de lso escenarios 5 y 6. Muy cuidadas, muy adecentadas, y una opción para cuando no hay nada en lo demás o para descubrir muchas perlas escondidas, que harían un festival por sí solos. Nos tocó ver a Dead Posey, terceto de ambiente oscuro con una diva brutal a la cabeza y que lo pasaron muy mal con todos los problemas técnicos que tuvieron y que les lastró en todo su sonido. a pesar de eso gustaron y los seguiremos que tienen mucho que dar.
Y llegó más turbulencia de la mano de unos The Smashing Pumpkins que están mucho más en forma que antes. Vuelven al festival madrileño con toda la energía que tienen y no defraudan nunca. No pueden, porque si la cosa se tuerce, solo tienen que ir lanzando hits cual margarita quitando pétalos. Todos son si quiero. Y encima la banda no solo acompaña sino que suma con un James Iha en estado de gracia y un Jimmy Chamberlin que devuelve con la batería todo lo que los demás le ofrecen de forma virtuosa. Si a eso le sumas la guitarra de Kiki Wong y los coros de Katie Cole hacen de los Smashing una de las mejores bandas del momento y que además dieron lo que puede ser uno de los mejores conciertos del festival. Bill Corgan lo sabe, y se siente disfrutón en un cierre que ha sido magnifico para una primera jornada de festival.