Benidorm, 28 de julio de 2025. Ciudad Deportiva Guillermo Amor
UN DOMINGO DE EMOCIONES Y DIVERSIDAD: ASÍ CERRÓ LOW FESTIVAL SU XV ANIVERSARIO
La Ciudad Deportiva Guillermo Amor se vistió de gala para la última jornada del Low Festival 2025. El domingo se presentaba con el reto de poner broche de oro a una edición histórica que ha dejado huella: tras tres días intensos y más de 65.000 asistentes, era el turno de la despedida entre emociones a flor de piel, hits generacionales y una clara apuesta por el eclecticismo.
Loles Ureña
Redactora & Photo
La tarde arrancó apostando por el futuro: Native Nomads, vencedores del Emerge Vibra Mahou, tomaron el escenario grande con esa mezcla multicultural que es seña de identidad de la nueva cantera valenciana. Su energía fresca fue el caldo de cultivo ideal para lo que estaba por llegar. Lori Meyers, habituales ya en la historia del festival, aparecieron para encender la mecha de la nostalgia y el entusiasmo colectivo; el público no escatimó en coros ante ‘Luces de neón’ o ‘Mi realidad’, mientras Noni, su carismático líder, acortaba la distancia entre artistas y lowers al lanzarse de lleno entre la multitud. El pulso de la noche subió decibelios con Fangoria, enésima demostración de por qué Alaska y Nacho Canut siguen siendo la receta infalible para cualquier fiesta pop que se precie: baile sin tregua, clásicos imparables y el magnetismo de un dúo que nunca pasa de moda en el Low. Dorian recogió el testigo, profundizando en su proyecto más reciente y anclando la jornada en sonoridades synthpop que ya forman parte de la banda sonora sentimental del festival.
En el otro escenario, la autenticidad de Amaia volvió a conquistar corazones con una propuesta honesta e íntima, traspasando géneros y emociones, mientras Rusowsky, con su carisma relajado y la contundencia de sus bases urbanas, reventó la escena mostrando que la música joven e inconformista tiene un espacio cada vez más grande en los festivales consolidados. Miss Caffeina aportó ese toque de pop desinhibido, himnos coreados por grandes y pequeños, antes de que Delaporte despidiese el festival con una explosión de electrónica, baile y comunión colectiva. El domingo demostró una vez más que el Low Festival sabe mirar más allá del gran espectáculo: desde la psicodelia andaluza de Vera Fauna al garage importado de The Family Battemberg, pasando por la rave pop de María Escarmiento o la electricidad de bandas como Camellos y Bestia Bebé en el escenario Radio 3. No faltaron propuestas para los aficionados a la pista —Jameson Stage vibró sin pausa con una ristra de DJs como Me DJ, Miss Deep’In o Oro Jondo— y los ya tradicionales extras festivaleros: puestos de mercado, maquillaje y personalización de merchandising, todo bajo la eficiencia de un sistema cashless y la apuesta por una logística y sostenibilidad pioneras.
Esta edición ha consolidado el compromiso del Low Festival con la innovación, la accesibilidad y la solidaridad, con medidas sostenibles de última generación y donaciones a proyectos sociales locales. Un domingo para el recuerdo —con sabor a himno y a descubrimiento— que demuestra que en Benidorm, la música y la comunidad caminan juntas hacia el futuro