David Simon y Geroge Pelecanos han vuelto a Baltimore ahora que se cumplen 20 años del estreno de la obra magna de la televisión. Eh The Wire la ficción servía para interpretar la realidad de una urbe en decadencia. Ahora, La ciudad es nuestra está directamente basada en un caso concreto de corrupción dentro del departamento de policía que salió a la luz en 2017.

Una brigada entera dedicada a localizar armas y drogas sembró el pánico durante años robando dinero de pruebas, traficando, extorsionando y abusando de civiles.

Borja Peinado

Borja Peinado

Redactor

El mayor pieza de esa unidad es Wayne Jenkins, interpretado por Jon Bernthal. Desde que se dio a conocer en The Walking Dead, Bernthal lleva ya una buena colección de papelones: The Punisher, El lobo de Wall Street, The pacific… no deja de crecer y aquí está apabullante dando vida a un policía acomplejado, violento y mafioso. Junto a él, muchas caras conocidas de The Wire como Dominic Lombardozzy o Delany Williams y también actores con papeles de  “chavales de las esquinas” que ahora interpretan a distintos policías, como es el caso de Jamie Hector(Marlo Stanfield) o Darrel Britt-Gibson(O-Dog).

Todas las series de Simon requieren un compromiso por nuestra parte para tener confianza en el creador y en el ritmo narrativo que nos va a hacer querer a los personajes sin saber muy bien a dónde nos quiere llevar. En We own this city el compromiso hay que mantenerlo, no vamos a querer a los protagonistas, pero esta vez sabemos muy bien a dónde van a parar. Siempre hay que confiar en esa narrativa, aunque la estructura de saltos temporales entre caso y caso sea confusa y parece no estar del todo lograda al principio, todo acaba funcionando como un reloj suizo. Pocos talentos para entretener y describir la realidad como la dupla SImon-Pelecanos.

Llega un momento en sus series que cada una de las líneas de diálogo son puñales, imposible apartar la vista y el oído de la pantalla, te congela. Parece que la escena simplemente recorre una conversación sobre la trama y la lluvia ácida empieza a caer sobre ti. Dentro del mal cuerpo que te va provocando las cabronadas que la policía de Baltimore iba llevando a cabo, hay alguna manzana que no está podrida dentro del sistema. La más destacada sería Nicole Steele, a quien interpreta Wunmi Mosaku, a quien vimos en Territorio Lovecraft o en Loki y a la que veremos cada vez más en el futuro. Steele, que no existió en la realidad, es una funcionaria de justicia encargada de los derechos civiles. Ella representa la última esperanza, pero acaba abrasada por el propio sistema. En el último episodio, Steele mantiene una conversación con un ex policía y en esa secuencia se asestan unas cuantas de esas puñaladas que apuntábamos anteriormente. Estados Unidos es un sistema capitalista fallido y, a pesar de ello, sigue marcando el rumbo de las sociedades occidentales. Simon lo pone encima de la mesa casi en cada ficción que saca adelante.  En la misma conversación de Steele con el policía se escucha: “¿Están dispuestos a aceptar que la guerra está perdida?” La guerra contra el narcotráfico, la guerra contra la corrupción, la guerra contra nuestra decadencia. La ciudad es de ellos, las instituciones son de ellos, es terrorífico.

Podríamos pensar que la serie es una secuela de The Wire, pero casi parece un remake, nada ha mejorado en Baltimore desde que Macnulty empaquetó sus cosas. Nunca es buen momento para encajar la bofetada de realidad como esta, dura, desoladora, hiriente. Ya traeremos otras historias más amables, de momento, no es televisión, es David Simon.