Madrid, 24 de abril de 2026. Sala El Sol. Ciclo Sound Isidro.
El Diablo de Shangai conquistan El Sol
Hay conciertos que se marcan en la memoria y son recordados durante años. El de El Diablo de Shangai del pasado viernes en la madrileña sala El Sol quedará grabado en nuestros cerebros y entrará a forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Para empezar, se va a hablar de él durante meses, del yo estuve allí, de cómo fue la conquista de una de las salas míticas de la escena nacional y la explosión que generó la consagración de una banda llamada a grandes gestas.
Pakito Serrano
Redactor
Con el cartel de entradas agotadas colgado desde hace semanas, la expectación por ver a los catalanes aterrizar en la capital, dentro del siempre certero ciclo Sound Isidro, ya era reflejo del crecimiento de una banda que ha sabido evolucionar sin perder nervio ni identidad. Tras ponerse en el mapa con su debut largo en 2023, “113 pasos adelante en el Ensanche” (Candorro), es con su segundo y reciente disco, “Testamento” (Candorro, 2026), con el que se han colado entre lo más destacado de la nueva y refrescante ola de bandas de guitarras, un grupo del que todo el mundo habla y nadie se quiere perder en directo.
El jovencísimo quinteto salió a morder desde el primer acorde, dejando claro que no iban a hacer concesiones. Sabedores de la potencia que manejan sus manos, las bombas que esconden sus letras y la hipnótica presencia de Juanito Hit los de El Diablo se entregaron por completo a la tarea de sobrecalentar la sala, rendirla a base de latigazos de post-rock y punk urgente con una ejecución tensa y afilada.
Tras el prometedor arranque de “Sistema Unitario”, “Todo y Más” y “Tabaco” tomaban rápidamente el relevo manteniendo esa intensidad inicial, un empuje que en lugar de disminuir se elevaba según se sucedían las canciones y se fortalecía la conexión entre el público y los del Ensanche.
No hay florituras ni postureo en la propuesta de El Diablo de Shangai, pero sí una honestidad y un descaro brutal que pone voz a su generación. Miran el mundo que les rodea y frente a la desidia y la indolencia del sistema ante el declive de sus vidas, despliegan su universo lírico urbano, incómodo y necesario. Nos hablan desde la experiencia propia, la cercanía, la incomodidad y lo hacen con acidez, lucidez, sin filtros ni prejuicios. Y esto se multiplica gracias a la inmediatez y la urgencia de su directo.
Uno de los puntos fuertes de la banda en directo es su capacidad de manejar los tiempos, jugando con los ritmos más pausados y las partes recitadas para crear densas atmósferas repletas de tensión que terminan desbordando enérgicamente con cadencias aceleradas y fraseos desgarradores, con la consecuente catarsis colectiva, encontrando un equilibrio perfecto entre rabia contenida y desgarro emocional.
Un público totalmente entregado a la causa se divertía sin límites con temas como “Joven Ciudad”, “HIMALAYA”, “Testamento”, “Pisa Fuerte” o “Tierra Trágame”, algunos convertidos ya en himnos generacionales, como es el caso de los dos primeros, pertenecientes a su primer trabajo. La sucesión desbordante de canciones y pogos pusieron al límite nuestra capacidad física, muriendo en la orilla exigidos a una vuelta de tuerca más por “Tenía que Valer la Puta Pena”, uno de los momentos más catárticos de la noche, en el que título y canción se funden convertidos en toda una declaración de principios.
Tras un breve parón para coger aire, el final del concierto llegaba con “On/Off” y “Patti Smith” que funcionaron certeras y apabullantes, frescas como si no hubiese pasado el concierto de sus vidas y con Juanito sobrevolando la sala surfeando entre las olas que formaban las manos del público. En un último ejercicio de complicidad con los entregados asistentes que pedíamos una canción más, los barceloneses se arrancaron con “Carrera de Vainas”, un cierre perfecto, acelerado y visceral, que dejó a la sala exhausta y sonriente.
El Diablo de Shangai demostraron en Madrid que están en un estado de forma envidiable. En tiempos de playlists y consumo rápido, bandas así recuerdan por qué sigue mereciendo la pena estar apretado (y acalorado) en una sala, sudar y salir con la sensación de haber vivido algo irrepetible. Y sí, el viernes en El Sol valió, y mucho, la puta pena.
SET LIST: Sistema Unitario – Todo y Más – Tabaco – Joven Ciudad – HIMALAYA – Dinero – Prohibido el Paso a Toda Persona Ajena a la Obra / Las Glorias – Términos y Condiciones – Abulia – Testamento – Editorial – 113 – Pisa Fuerte – Tierra Trágame – Tenía que Valer la Puta Pena. BISES: On/Off – Patti Smith – Carrera de Vainas