Tiger Island publicó el pasado 19 de junio Let’s Go Out, un debut que necesita menos de 31 minutos para despachar diez canciones cargadas de garage punk, melodías inmediatas y una saludable falta de modales. El álbum ha aparecido de la mano del sello independiente Reckless Yes en vinilo, CD y formato digital.

El quinteto de Yorkshire cruza el nervio de Hot Snakes, Murder City Devils o Wipers con el lado más luminoso y sintético de The Cars, The B-52’s y Blondie. Esa convivencia entre suciedad y brillo permite que el disco salte continuamente del arañazo punk a un estribillo de power pop sin perder velocidad por el camino.

Tras su apariencia festiva, Let’s Go Out también es una respuesta al aislamiento. Canciones como «Co-Pilots» o «Meet Me At Midnight» se acercan a la amistad en momentos de duelo o crisis, mientras que «Dangerous», «Sea of Something» y «Climbing the Walls» observan la paranoia, las relaciones tóxicas y la pérdida de identidad. «Animal», por su parte, dirige su mirada hacia el individualismo de la cultura tecnológica.

Grabado junto a Ross Halden en Hohm Studios, en Bradford, y completado en el estudio del guitarrista Matt Colmer en Shipley, el álbum prolonga el camino iniciado por el EP Looka Looka Looka. Tiger Island reivindica el concierto, la comunidad y el contacto humano como antídotos frente a la tentación de quedarse en casa deslizando el dedo por una pantalla.