Madrid, 22 de mayo de 2026. Sala B. Ciclo Sound Isidro

Lo que se presentaba como un ejercicio de intimidad compartida entre mariagrep,  Mundo Prestigio y su público, saltó por los aires por el murmullo constante y las voces de parte de los asistentes, que fastidiaron lo que prometía a ser una experiencia única por la singularidad de la propuesta de los gallegos.

Los conciertos de presentación del EP conjunto de mariagrep y Mundo Prestigio, “Voy a pensar en ti” (Raso Estudio), están concebidos para dar fuerza a lo pequeño, a los detalles. Con todos los músicos sentados en sillas bajas, poca iluminación y sin barreras entre el escenario y la pista, buscan una cercanía poco habitual y una atmósfera casi doméstica, más próxima a un ensayo abierto que a un directo al uso.

Pakito Serrano

Pakito Serrano

Redactor

Ángel Muñoz

Ángel Muñoz

Photo

Este formato encaja perfectamente con “Voy a pensar en ti”, donde compostelana y vigueses materializan una hermandad musical que viene de lejos en cinco canciones con influencias de groove sutil, pop de baja intensidad y una psicodelia ligera que remite a Clairo o Khruangbin. La delicadeza de esta propuesta musical y su correcta traslación al directo dependen sobremanera del silencio y la contemplación compartida, pero cuando ese pacto se rompe, como ocurrió en Madrid, el espectáculo se resiente hasta el punto de incomodar a los artistas.

Musicalmente, el grupo optó por no sobreactuar. No hubo intentos de imponerse al ruido elevando la intensidad, sino una fidelidad constante a esa escala íntima que define el proyecto. Puede que eso les restara impacto en algunos momentos, pero también dotó al conjunto de una coherencia difícil de fingir.

Con un repertorio centrado en torno al nuevo EP, los momentos más disfrutables y reconocibles fueron las canciones incluidas en esta reciente publicación, “Ai de mí”, “Escuchando música”, “Al río a llorar” o la propia “Voy a pensar en ti” funcionan perfectamente en un sostenido equilibrio entre fragilidad y elegante desenvoltura, con una mariagrep intimista y casi confidente y una banda que brilla en la suavidad, gracias a su gran, y ya probada capacidad de adaptación.

Un setlist y un concierto corto en el que también hubo espacio para temas conjuntos previos, como “Cogollito” y “Superbuena”, así como para piezas propias de sus respectivos repertorios. Al final de ese recorrido apareció el single “Hay cosas que se echan de menos” que los Mundo Prestigio tienen junto a Kiliki Frexko, que funcionó como cierre más festivo y liberador para todos.

Tampoco fue una noche fácil en la parte técnica. Unos esquivos problemas con el sonido interrumpieron el flujo de las canciones en varios tramos del concierto, pero ahí apareció el verdadero eje de salvación de la noche, el carisma de mariagrep. Con naturalidad, ironía y proximidad, supo sobreponerse a los contratiempos sin perder el tono. Lejos de tensar la situación, integró los fallos en el relato del concierto, apoyándose en la complicidad con la banda y en una actitud que hizo que lo imperfecto jugara a su favor.

Al final, nos quedó la sensación de estar ante algo en construcción que puede llegar a ser mágico con las condiciones adecuadas. Porque entre interferencias y conversaciones ajenas, mariagrep y Mundo Prestigio lograron crear, por momentos, un espacio propio. Y en ese espacio, aunque breve y frágil, es donde el concierto encontró su verdadera razón de ser.